El Papa despide a Benedicto XVI con gratitud y esperanza en su funeral

En la multitudinaria e histórica Misa del funeral por Benedicto XVI, el Papa Francisco despidió este miércoles al Papa Emérito “con la misma unción, sabiduría, delicadeza y entrega que él supo esparcir a lo largo de los años”.

El Papa Francisco celebró ante miles de fieles de todo el mundo la Misa por el funeral del Papa Emérito Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro del Vaticano, primera vez en la historia de la Iglesia que un Pontífice celebra el funeral de un Papa Emérito.
Vista de la Plaza de San Pedro durante el funeral

Al comienzo de su homilía, el Papa Francisco recordó las últimas palabras de Jesucristo en la cruz: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, una frase que para el Santo Padre “confirmó lo que selló toda su vida, un continuo entregarse en las manos de su Padre”.

Para el Papa Francisco, este último suspiro del Señor es también “la invitación y el programa de vida que inspira y quiere moldear como un alfarero el corazón del pastor, hasta que latan en él los mismos sentimientos de Cristo Jesús”.

A partir de esta afirmación, el Santo Padre explicó tres tipos de “entrega” que mostró Jesucristo al darse por completo y cumplir la voluntad de su Padre.

En primer lugar, habló de la “entrega agradecida de servicio al Señor y a su Pueblo, que nace por haber acogido un don totalmente gratuito”.

“Es la condescendencia de Dios y su cercanía, capaz de ponerse en las manos frágiles de sus discípulos para alimentar a su pueblo y decir con Él: tomen y coman, tomen y beban, esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes”, señaló el Papa.

Más tarde, el Papa Francisco habló de una “entrega orante”, que se “forja y acrisola silenciosamente entre las encrucijadas y contradicciones que el pastor debe afrontar y la confiada invitación a apacentar el rebaño”.

“Como el Maestro -continuó el Papa-, lleva sobre sus hombros el cansancio de la intercesión y el desgaste de la unción por su pueblo, especialmente allí donde la bondad está en lucha y sus hermanos ven peligrar su dignidad”.
Poco antes de que el ataúd con el cuerpo de Benedicto XVI fuera ingresado a la Basílica de San Pedro rumbo a las Grutas vaticanas, el Papa Francisco se puso de pie para tocar el ataúd y orar sentidamente.

También destacó la “confianza orante y adoradora, capaz de interpretar las acciones del pastor y ajustar su corazón y sus decisiones a los tiempos de Dios”.

En cuanto a la “entrega sostenida”, el Papa explicó que ésta viene dada por “la consolación del Espíritu, que lo espera siempre en la misión: en la búsqueda apasionada por comunicar la hermosura y la alegría del Evangelio”. (Información Aciprensa).

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