sábado, marzo 2, 2024
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Solo tres de cada diez personas que se gradúan en ciencia y tecnología son mujeres

En un mercado laboral de constante evolución que demanda diferentes profesionales, la formación en áreas del conocimiento STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática, por sus siglas en inglés) se consolida como un enfoque educativo en auge. La preparación de los trabajadores del futuro se debería orientar cada vez más hacia el desarrollo de habilidades para resolver problemas complejos y variados, no solo en el ámbito técnico, sino en su capacidad de influir en la transformación social desde diversas áreas de actuación. Este enfoque destaca la importancia de fomentar un pensamiento crítico, creativo y flexible en los alumnos.

Por lo tanto, este giro en el paradigma educativo apuesta por un aprendizaje integral y práctico, que sustituye la transmisión de datos por el fomento del pensamiento analítico y creativo. La educación STEM enfatiza la relevancia de las ciencias como herramientas cruciales para comprender e interactuar con el entorno. Así, se busca formar profesionales con una visión holística, capaces de aplicar conocimientos interdisciplinarios para abordar los retos que enfrenta la sociedad moderna.

Entonces, la necesidad de una formación STEM obedece a la urgencia de adaptar los sistemas educativos a las características del mundo contemporáneo, donde la tecnología y el conocimiento científico son ejes transversales en prácticamente todos los sectores de la actividad humana. Por lo tanto, promover estas áreas de conocimiento no solo responde a una tendencia, sino que es fundamental para asegurar el desarrollo sostenible y la capacidad innovadora a nivel global.

Sin embargo, y dada la importancia de estas profesiones, existe un panorama poco alentador: La brecha de género en las carreras STEM. De acuerdo con la UNESCO a nivel mundial las mujeres representan solo el 35% de las personas que estudian alguna de estas carreras.

Este contexto puede repercutir en las posibilidades de innovación y nuevas formas de abordar los desafíos actuales y futuros. Por tal motivo, en Colombia se encendieron las alarmas, pues un informe publicado por la EdTech Henry, reveló que cada día menos mujeres estudian carreras relacionadas con tecnología. Los datos puntuales señalan que sólo tres de cada 10 personas que se gradúan actualmente en el país de carreras STEM son mujeres.

¿Cómo está el panorama en América Latina?

De acuerdo con un informe publicado por La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en la mayoría de los países de la región, la proporción de mujeres graduadas de carreras STEM no supera el 40%. Los campos más críticos son ingeniería, industria y construcción (con 30,8% de participación de mujeres en la matrícula de educación superior) y tecnologías de la información y las comunicaciones, TIC, con 18% de participación de mujeres en la matrícula de educación superior.

¿Por qué las mujeres no estudian tecnología?

La investigación realizada por la EdTech, que recopiló los datos de más de 400 mujeres, expuso las causas por las que menos mujeres se están matriculando en disciplinas relacionadas con tecnología. La falta de tiempo, dinero y apoyo, con el 68%; seguido de la falta de confianza, con 46%, son los principales dos motivos por los cuales las mujeres no se forman en temas relacionados con tecnología. En tercer lugar, está la desconfianza en sus propias capacidades, 26%; cuarto, el miedo a no conseguir empleo y a que las empresas prefieran contratar a los hombres para ocupar este tipo de cargos, 24%; y quinto, por simple miedo, 14%.

Llama la atención que un reciente informe del Servicio Público de Empleo en Colombia, revela una notable disparidad en cuanto a empleabilidad y remuneración entre mujeres que egresan de carreras STEM. Las mujeres ingenieras registran hasta un 95% de posibilidad de encontrar trabajo a los seis meses de titulación, con salarios que varían desde los 3 millones hasta los 4 millones de pesos. En contraste, aquellas graduadas en licenciatura, comunicaciones o psicología muestran entre un 40 y 43% de posibilidades laborales en el mismo plazo, con sueldos que oscilan entre 2 y 2.5 millones de pesos.

Al respecto, Luz Borchardt, cofundadora de Henry y autora del informe, subrayó la influencia de las elecciones educativas en la trayectoria laboral de las mujeres. “Esta combinación de preferencias educativas y laborales tiene un impacto importante sobre la empleabilidad y el nivel salarial del primer trabajo de las mujeres”, afirmó. De este modo, pese a la tendencia de optar por carreras convencionalmente asociadas al género femenino, resulta que son los sectores de menor predilección, como la ingeniería, los que ofrecen mejores oportunidades de empleo y salarios más competitivos para ellas.

¿Cómo se podría eliminar la brecha?

Según la Sociedad Colombiana de Ingenieros, SCI, del total de estudiantes que están matriculados en las Facultades de Ingeniería en las universidades del país, apenas el 14% son mujeres.

Silvana Cataldo, especialista en innovación educativa y consultora EdTech y coordinadora de contenidos educativos para Latinoamérica de Ticmas señala que “esto puede ser porque todavía existe sobre estas áreas un sesgo que asocia a las ciencias, las matemáticas, las ingenierías o la tecnología, como áreas no aptas para mujeres”.

“A pesar de que nuestras sociedades han avanzado en cuestiones de igualdad de género, hay en nuestras creencias colectivas estos prejuicios que promueven actividades más relacionadas con lo doméstico, con la atención o el aprendizaje de niños, con lo artístico a las mujeres y que, por el contrario, proponen actividades más relacionadas con la resolución de problemas y el diseño de procesos a los varones”, agregó Cataldo.

Finalmente, la especialista en innovación educativa señaló la importancia de la educación como plataforma esencial para deconstruir estereotipos de género. La especialista subraya que estimular el interés por áreas como programación, robótica y resolución de desafíos interdisciplinarios en las niñas desde el inicio de su formación, es clave para cambiar percepciones preconcebidas que a menudo también se encuentran arraigadas en el ambiente familiar. Con Infobae

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