Piedad Córdoba plantea una Asamblea Costituyente ante el fracaso de la reforma política

Pocos, muy pocos días después de que el presidente del Congreso de la República, el senador Roy Barreras, rompiera en un ademan profundamente histriónico el documento que contenía la reforma política, y que se hubiera hundido si hubiera avanzado en su trámite legislativo, la también senadora del Pacto Histórico, Piedad Córdoba, propuso que Colombia haga una Asamblea Nacional Constituyente.

Pero ¡ojo! No llama tanto la atención que el fantasma de una Asamblea Nacional Constituyente siga reviviendo en la opinión pública, sino que esta es, de acuerdo con la parlamentaria, la única opción para que haya una transformación política real que, de acuerdo con la senadora Córdoba, “debe estar por fuera de la institucionalidad del Congreso y fuera de los pactos de la cúpula”.
Cuestionamientos a operancia del Congreso

En este sentido, y en completa contra vía de la coalición de la que hace parte, la senadora cuestionó el trámite que se le dio a la reforma que tuvo que ser retirada y que se constituyó como la primera gran derrota del Gobierno Nacional de Gustavo Petro en la instancia legislativa, pues de acuerdo con ella esta misma no lograba romper el sistema clientelar ni superar la corrupción y la incapacidad del régimen político, para responder a los desafíos de nuevos sujetos sociales.

“El ejercicio del poder ha planteado retos al Ejecutivo que amenazan con hacer trastabillar cualquier reforma política”, trinó la legisladora en una columna de opinión que difundió a través de su cuenta de Twitter, y acto seguido le hizo una serie de críticas a un proyecto de ley que radicó su propia bancada, lo que ha profundizado su distanciamiento del pacto.

Y es que, de acuerdo con Piedad Córdoba, la caída del articulado no fue resultado directo de una acción de la oposición, como lo hizo notar el presidente del Congreso, sino que su fracaso se debió a la influencia que tuvieron en su trámite el presidente del Senado, Roy Barreras, y el ministro del Interior, Alfonso Prada.

Y después criticó la falta de capacidad de la institución de la que hace parte: “Es evidente que el actual Congreso no tiene la capacidad de liderar transformaciones estructurales en materia política, ni siquiera pudo instalar matices relevantes en ese proyecto fallido de reforma, pues todos los intentos de reforma han sucumbido en las cómodas estrategias conservadoras y perversas de cada partido o en las aguas heladas del cálculo personal”, indicó a través de su columna de opinión.

La reforma perdió su esencia

No obstante, la senadora sí sostuvo el discurso de que la reforma, en su esencia, se alejaba por completo de los preceptos y los principios a los que responden los ideales del Pacto Histórico, que fue la justificación central en la que se montó el gobierno cuando tomó la decisión de retirarla para poderla presentar más adelante. Eso sí, la calificó de retrograda, complaciente y sin dientes.

“A pesar de ello, sus ponentes insistieron en proponer una reforma sin dientes, retrograda y complaciente, con las prácticas que se había comprometido a desplazar. Por lo que, en esta hora tardía, el propio gobierno solicitó su retiro, pues, no representaba el espíritu de lo planteado sobre la reforma política en la campaña electoral y porque se habían hecho manifiestas las objeciones a lo que se proponía desde un sector importante de la propia bancada de gobierno, que no fue escuchado”, indicó la senadora a través de su columna.

Por último, llama la atención que la senadora se refiriera a las mismas críticas que planteaba la oposición sobre la reforma política, como el hecho de que ese articulado habilitaba una puerta giraroria del Congreso al Ejecutivo para que los parlamentarios pudieran convertirse en ministros. Con Infobae

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