Decenas de mujeres fueron detenidas en Turquía por protestar contra la violencia de género

Un enorme contingente policial impidió este viernes la manifestación anual contra la violencia machista, convocada en Estambul con motivo del 25-N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Convocadas por diversos movimientos feministas, las manifestantes intentaron congregarse en la céntrica avenida de Istiklal, en el pasado habitual espacio para marchas de protesta o festivas, pero la policía impidió el acceso bloqueando numerosas calles del barrio.

Bajo lemas como “Ni una menos”, “Nadie podrá parar a las mujeres” o en kurdo “Mujer, vida, libertad”, cientos de mujeres consiguieron finalmente reunirse en una calle lateral, entre barricadas policiales.

Entre las pancartas no faltaban las de apoyo a la lucha de las mujeres iraníes contra el velo islamista, con frases como “No le tocarás ni un pelo a Mahsa Amini”, la joven que murió en septiembre pasado en Teherán tras ser detenida por no llevar el velo correctamente.

La policía practicó numerosas detenciones entre mujeres que intentaban rodear el cordón policial o acercarse a la manifestación, informó el diario Evrensel.

Además, por orden del Ministerio del Interior, el servicio de metro y funiculares no daba servicio a las dos estaciones más cercanas a la avenida Istiklal.

También se han llevado a cabo protestas en otras ciudades de Turquía como Esmirna, Balikesir y Bursa, en su mayoría sin incidentes.

En los diez primeros meses del año, 280 mujeres han muerto a manos de hombres en contextos de violencia machista, una cifra muy similar a la de otros años en este país de 85 millones de habitantes.

El año pasado, según un recuento de la revista Bianet, 339 mujeres murieron a manos de hombres y en el 62 por ciento de los casos el asesino era su pareja, en otro 11 por ciento un familiar directo y en un 7 por ciento un conocido cercano.

Las estadísticas de las plataformas turcas incluyen a menudo también algunos asesinatos en los que el motivo machista no es tan evidente, como robos con violencia o incluso asesinatos políticos.

Por otra parte, la fuerte tradición patriarcal de Turquía propicia no solo los asesinatos machistas en la pareja, o por parte de un pretendiente que ve rechazadas sus aspiraciones, sino también los que comete el padre, hermano u otro familiar contra una mujer que por su forma de vida juzgada “poco decente” deja en entredicho el “honor” de la familia.

La violencia machista en Turquía está aumentando, pero “al mismo tiempo también crece la revuelta de las mujeres y, en los últimos años, la lucha de las mujeres se ha convertido en el principal movimiento social del país”, aseguró a EFE la socióloga y feminista Yildiz Ecevit.

La economista Dilek Bulut opina, en conversación con EFE, que el aumento de la violencia se debe “al poder islamista que se ha ido construyendo durante 20 años”, junto a “la ideología de la nueva derecha populista y autoritaria que se expande en el mundo desde la década de 1990″.

Turquía fue el primer país en firmar en 2011 la Convención de Estambul, un tratado paneuropeo para prevenir la violencia contra las mujeres, pero la abandonó el año pasado por presiones de grupos islamistas que argumentan que el texto promueve la homosexualidad y ataca a la familia tradicional.

Desde entonces, recuperar la Convención, que exige a los Estados miembros mejorar la protección legal y social contra la violencia machista, es una de las principales exigencias de las feministas.

El presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, que impulsa un concepto tradicional y conservador de la familia y suele pedir a las mujeres que tengan al menos tres hijos, ha reiterado que salirse de la Convención no afecta a las leyes vigentes ni a la determinación de su Gobierno de hacer frente a la violencia.

En mayo pasado, de hecho, el Gobierno aprobó una reforma legal que endurece las penas por malos tratos, lesiones, tortura, amenazas o atentado contra la integridad sexual e incrementa las penas en un 50 por ciento si el agresor es el marido o pareja de la víctima.

(Con información de EFE)

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