Angelina Jolie ha hablado abiertamente de su divorcio de Brad Pitt y de sus consecuencias. Lo ha hecho en una entrevista con Le Figaro. “Fue un momento complicado, no reconocía en lo que me había convertido; cómo decirlo, era más pequeña, como insignificante. Sentí una tristeza profunda y real, estaba herida. Por otro lado, fue interesante volver a conectar con esta humildad e incluso esa insignificancia que sentí. Al final, esto es quizás lo más humano. Además de todo esto, tuve algunos problemas de salud. Todas estas cosas te recuerdan la suerte que tienes de estar viva. Esta es otra lección más para transmitir a mis hijos: la idea de renovación y, sobre todo, un posible regreso a la alegría de vivir. Tengo que redescubrir la alegría”.

La actriz, de 45 años, asegura que su papel como madre de sus seis hijos está por encima de cualquier otro: “Ese [papel] sin duda prevalece sobre todo. Por la mañana, me despierto mamá. Hoy, mañana otra vez y para siempre. Porque una vez que te conviertes en progenitor perteneces a otros seres, ya no te perteneces por completo. Toda mi vida y mis elecciones condicionan la vida de mis hijos. Sus necesidades y prioridades son mi prioridad, y estoy muy atenta a cualquier cosa que pueda influir o perjudicarlos. Por lo tanto, soy madre continuamente, y solo cuando están en la escuela puedo comenzar mi trabajo humanitario y político. Llamo a mi oficina, escribo editoriales para la revista Time… Una vez que todo esto termine, finalmente puedo dedicarme al cine”.

Tras Invencible, Jolie anunció su intención de dejar de actuar para dedicarse a dirigir. “Esa era mi intención en ese momento, pero con la separación tuve que reevaluar mis elecciones: encuentro necesario estar presente con mis hijos y no estar ausente constantemente. Ahora no es un buen momento para involucrarse en proyectos a largo plazo. En cierto modo, ser actriz resulta ser más sencillo hoy, porque es una actividad que me ocupa menos tiempo. Interpretar a un personaje fuerte como la malvada reina de Maléfica es una forma de terapia. Sorprendentemente, interpretar a un personaje poderoso realmente puede ayudarte a reconstruirte cuando no te sientes lo mejor posible”. A la pregunta de sí se ha reconstruido responde: “Soy más resistente que antes, pero aún es un momento difícil.”

La nueva Angelina Jolie ve la vida como un camino. “Siempre busco la libertad, y si a veces puedo parecer atrevida, es porque realmente no elijo la prudencia o la moderación. Tengo una casa en el fondo de la selva, y nunca me he negado a ir a un territorio en conflicto. Trabajo en la ONU, colaboro con el ejército, me esfuerzo por vivir experiencias que considero necesarias para mi construcción como ser humano. Me obligo a hacer cosas que me intimidan y que a veces me asustan”. Cuenta que le gustaría dejar Los Ángeles y que si no lo hace es por el trabajo de su exmarido. «Mi lugar favorito es un lugar en el que nunca he estado. Me gusta que me dejen caer en medio de algo nuevo, estar fuera de mi elemento. Quiero que los niños crezcan en el mundo, no solo aprendiendo sobre ello, sino también viviendo y teniendo amigos en todo el mundo”, ha explicado.

Cree que el MeToo debió de contar con una investigación externa y sobre su papel como mujer añade: “La sociedad ejerce una presión loca sobre las mujeres exigiéndoles que combinen feminidad y omnipotencia. No es una cosa fácil. En el camino, la vida significa que nos encontramos en la obligación de luchar, resistir, endurecernos».

El País