Hace 25 años vislumbró su misión: Escalona le cantó en versos el futuro a Abelardo La Espriella

Hay momentos que nacen como una simple parranda y terminan convertidos en parte de la memoria colectiva. Así ocurrió la noche del 4 de julio de 2001, cuando, lejos de Colombia y bajo el cielo de París, el maestro Rafael Escalona improvisó unos versos que, veinticinco años después, cobran un significado inesperado tras la elección de Abelardo de La Espriella como presidente de Colombia.

Lo que entonces fue una reunión de músicos, amigos y amantes del vallenato hoy es recordado como uno de esos episodios donde la inspiración y el realismo mágico se fusionan en una misma historia.
Todo comenzó durante una jornada cultural organizada en la capital francesa, donde Escalona fue invitado a ofrecer la conferencia musical ‘Gabriel García Márquez, Escalona y el Vallenato’, promovida por el diplomático Clemente Arturo Quintero Castro y el entonces embajador de Colombia en Francia, Juan Camilo Restrepo.
La delegación colombiana reunía a figuras representativas de la cultura vallenata: Iván Villazón, el rey vallenato Saúl Lallemand, el guitarrista y rey vallenato Leonardo Salcedo, además del entonces joven estudiante de Derecho, Abelardo de La Espriella, quien se desempeñaba como gerente de Valdupari Music.
El País Vallenato revivió estos importantes momentos en diálogo con Leonardo Salcedo, quien presenció la espontaneidad del maestro Escalona, a quien recordó como un caballero y diplomático del folclor vallenato.

Recordó que esta noche en París, terminada la jornada académica, el grupo caminó por los Campos Elíseos hasta llegar a las inmediaciones del Arco del Triunfo. Como suele ocurrir cuando se encuentran varios costeños lejos de casa, la nostalgia terminó convirtiéndose en música. Sonaron guitarras, acordeones y voces que llevaron el vallenato al corazón de la ‘Ciudad de la Luz’.
Fue allí donde ocurrió el instante que hoy muchos evocan. “Después de escuchar a De La Espriella interpretar ‘Nació mi poesía’, del compositor Fernando Dangond Castro, Escalona pidió que tocara los acordes de ‘La casa en el Aire’, lo acompañé con la guitarra y, sin papeles ni preparación, el maestro empezó a improvisar”.
“TÚ SERÁS DIRIGENTE…”
Manifestó que fue inolvidable disfrutar de la sencillez del maestro Escalona, su tono pausado mientras en su mente ordenaba la mejor letra vallenata para el momento, cautivaba a todos.
Los presentes escucharon cómo nacían unos versos dedicados al joven abogado, resaltando sus cualidades personales y profesionales. Pero hubo una estrofa que quedó grabada para siempre:
«Tú serás el dirigente de macondiana nación, gobernando pa’ tu gente con justicia y con razón», palabras que en aquel momento nadie imaginó el alcance.
Salcedo recuerda que De La Espriella aún estudiaba Derecho y nunca lo escuchó manifestar aspiraciones presidenciales.

«Yo no le escuché decir que quería ser presidente. Lo que me sorprende es esa parte donde dice: ‘Tú serás el dirigente de macondiana nación…’Para mí eso fue una profecía y 25 años después, declarar eso y que hoy siga vivo, ha sido algo maravilloso», expresó.
«Brillarás como una estrella en tu patria para siempre…», fe otra de las estrofas que fluían de la mente de Rafael Escalona, quien cerró la improvisación con una bendición que hoy resulta igualmente conmovedora, deseando que, si él no alcanzaba a ver cumplido aquel destino, pudiera acompañarlo «desde el cielo».
La escena quedó registrada gracias a Marcos Torres, entonces mánager de Iván Villazón, quien grabó la improvisación en una sencilla grabadora de casete. Ese registro, que durante años permaneció como un recuerdo íntimo entre quienes estuvieron presentes, terminó convirtiéndose en un valioso documento de la memoria cultural vallenata que hoy asombra a todos.
PODER DEL VALLENATO
Más allá de cualquier interpretación política, la historia vuelve a confirmar el enorme poder narrativo del vallenato, un género que ha contado durante décadas la vida cotidiana de la región Caribe, mezclando realidad, imaginación, personajes inolvidables y esa dosis de magia que Gabriel García Márquez llamó Macondo.
Hoy, mientras Colombia escribe un nuevo capítulo de su historia política, aquellos versos improvisados por Rafael Escalona regresan con fuerza para recordar que, a veces, las grandes historias comienzan entre amigos, una guitarra, una canción y una parranda vallenata que termina en leyenda
