El presidente Gustavo Petro llama «presidente ilegítimo» a Abelardo de la Espriella

«Buscan para posesionarse el nuevo presidente y no encuentran lugar en Colombia, deberían hacerlo en Miami, pues buscan el aire acondicionado, cuando tenemos muchos aires naturales en Colombia, precisó el presidente saliente Gustavo Petro, al lanzar nuevas puyas al mandatario electo Abelardo de la Espriella a través de su cuenta en X, llamandolo «presidente ilegítimo».
En su nota le dice a De la Espriella: «Si eres, Abelardo, costeño colombiano, busca el mar o la sierra nevada de Santa Marta que tiene todos los climas del mundo en poco espacio. Los verdaderos perfumes nacen de la tierra y el mar, por eso hicimos un café excelso, el mejor del mundo, aromas del café excelso y del tabaco y de las guayabas de Gabriel, y de las flores y hasta del ron, que Abelardo no supo producir, porque esas cosas que se hacen en la artesanía popular, se hacen con amor; si la mujer que te ama, te brinda un tabaco, a mí no me gusta por mi alergia a la nicotina, será un buen tabaco, pero si en la mujer que te brinda tabaco no dejaste amor, sino odio en su corazón, te podrá envenenar».
Según Petro, «no ha aprendido de la Espriella ni de los árabes, ni de las wayúus, ni de la cultura romana e incluso de la italiana que sabe de calores, y por eso sus fiestas eran bajo los árboles e incluso bajo la Vid, que era el elixir vital del mediterráneo con el cual, los romanos tenían fiestas eróticas y de comida después de la victoria militar, donde todo era posible para frenar el impulso de la sangre apasionada, pero hasta un momento en que había que detener la orgía del eros, después de la orgía de la muerte, pero había que continuar, y la vida no es solo vino, y estar dispuestos y listos, a batallar, a cabalgar y a caminar, sin el lecho nupcial caliente y esperando. El construir civilización humana, era la pasión, hasta las estrellas, «ad astram».
Luego precisa: «Ojalá la esposa de la Espriella, que debe hacerle conocer a sus hijos la cultura cordobesa de verdad y que les enseñe y aprendan a bailar el jazz caribeño que es el Porro y danzar con las estrellas; pero no he visto a de la Espriella que se atreva a bailar un porro, la «María Varilla», al menos, que es el himno de Córdoba, creo que bailaría como cachaco chapineruno o paisa del poblado, horrible».
Pero afirma que cree que «Abelardo, no sería el bailarín del nuevo día que escribió mi amigo entrañable del M19, Enán Lora de Ciénaga de Oro, en su poema a Bolívar, pero debería atreverse, «carpe diem», que el poeta Walt Whitman, enseñándole a los estadounidenses algo latino, porque la civilización debe educar a la barbarie, les dijo en su poesía libertaria: aprovecha el día, que no es «time is money», sino que es vive la vida con intensidad como si fuera el último segundo de tu existencia. Frase romana que está en la sangre de los que hoy expulsan como animales que no quieren en su hacienda, cuando siempre hemos sido civilizadores y humanos y americanos».
Y subraya: «Si Abelardo va a Cali que se baile una salsa y no vaya de corbata, y póngase un lino blanco italiano o colombiano que es muy cómodo en los calores como nos enseñaron los árabes para encubrir nuestra desnudez pecaminosa que nunca debimos esconder porque el cuerpo desnudo desnuda el alma. Pero para eso no hay que saber de modas futiles, llenas de lentejuelas y plumas, sino de cultura que hace la verdadera moda a través del trabajo y el conocimiento. Que lo diga Versace si aún viviera».
Finalmente, el saliente mandatario Gustavo Petro señala que «por soberbia el presidente ilegítimo no quiere posesionarse en la plaza de Bolívar porque le remuerde en la conciencia ese libertador incómodo para las oligarquías cachacas de chapinero alto, paisas del poblado y hasta santandereanos, que olvidaron los comuneros y el agua, caleñas y payanesas, siempre de piel blanca tal como el gabinete ilegítimo que se posesiona para cambiar la cultura colombiana excelsa por narcocultura. Que le de la cara a Bolívar en su plaza y que invite al pueblo para ver si los votos eran de verdad o de mentira», concluye. Con RSF
