Gobierno autoriza plan piloto de aspersión aérea contra cultivos ilícitos con glufosinato de amonio

El Gobierno de Colombia aprobó un plan piloto experimental para erradicar cultivos ilícitos mediante aspersión aérea en polígonos específicos del territorio nacional. La medida tiene como propósito principal recopilar evidencia científica sobre la efectividad, precisión y seguridad de un nuevo herbicida, buscando así reactivar una herramienta operativa en la lucha contra las presuntas redes del narcotráfico que operan en la región.
Tras once años de tener suspendida la fumigación aérea tradicional, la nueva normativa no contempla el regreso del polémico glifosato. En su lugar, el Consejo Nacional de Estupefacientes autorizó el uso de Glufosinato de Amonio 200 SL. Este químico, clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la categoría II de sustancias moderadamente peligrosas, ya contaba con la aprobación de las autoridades ambientales para la erradicación terrestre, pero ahora su impacto operativo será evaluado desde el aire.
El desarrollo de esta prueba piloto está sujeto a un estricto blindaje ambiental y social. De acuerdo con la resolución aprobada, los vuelos de aspersión quedan totalmente excluidos en áreas protegidas como parques nacionales naturales, páramos, zonas de humedales, fuentes de agua, así como en centros poblados, hospitales y escuelas. El objetivo es minimizar cualquier efecto colateral que la deriva del químico pueda ocasionar en las comunidades y los ecosistemas vulnerables.
Por razones de seguridad operacional, el documento oficial mantiene bajo extrema reserva las coordenadas exactas de los vuelos. Sin embargo, diversas investigaciones apuntan a que las operaciones iniciales se llevarán a cabo en áreas restringidas del departamento de Putumayo durante los próximos días. Las unidades encargadas de ejecutar el plan deberán cumplir de manera rigurosa con los protocolos aeronáuticos y el monitoreo meteorológico para evitar que el herbicida afecte las plantaciones lícitas vecinas.
Este movimiento representa un hito en la política de seguridad del país y responde a la necesidad de encontrar alternativas tras la sentencia de la Corte Constitucional de 2017, la cual suspendió el programa anterior por falta de garantías preventivas. La reactivación de esta estrategia, basada ahora en este compuesto alternativo, llega en un momento de fuerte debate interno y busca superar los obstáculos legales que mantenían frenados los operativos aéreos a gran escala.
Los resultados de estos ensayos de corta duración definirán el futuro de la erradicación forzada en Colombia. Si las autoridades logran demostrar que el glufosinato de amonio es contundente contra las plantaciones ilegales y a la vez seguro para el entorno, el Estado podría reglamentar un programa nacional extendido. Mientras tanto, analistas y organizaciones ambientales se mantienen vigilantes frente a los impactos que esta renovada ofensiva desde los cielos pueda representar para los territorios rurales. Con RSF
