Tragedia del Hércules C-130 en Puerto Leguizamo habría sido consecuencia de una falla humana

Una falla humana habría sido la causante de la tragedia del avión Hércules C-130 en el aeropuerto de Puerto Leguizamo, Putumayo, el pasado 23 de marzo, que dejó 69 militares muertos y 54 heridos, de acuerdo con la primera conclusión de la investigación revelada este jueves por la Fuera Aérea Colombiana. La tripulación habría incurrido en un error al calcular el peso de la aeronave y la longitud de la pista, de apenas 1.200 metros, para sobrepasar los árboles ubicados al final en el proceso del decolaje.
En rueda de prensa, el coronel Luis Fernando Escobar, director de Seguridad operacional de la Fuerza Aerea, quien lidera la investigación del siniestro, indicó que de acuerdo con la información recopilada, aproximadamente cuatro segundos después del despegue, la aeronave impactó tres árboles ubicados en la trayectoria de salida por la pista 3. El impacto contra el primer árbol se habría producido entre el fuselaje y una sección de la hélice del motor número tres; posteriormente, el segundo y tercer árbol habrían sido impactados por la sección izquierda y las hélices de los motores número uno y número dos”.
Según el análisis de los restos, en la sucesión de impactos ingresó material vegetal a los motores número uno y dos, lo cual les hizo perder potencia, hecho que se corroboró en el radar de datos de vuelos posterior a estos eventos.
Añadió que se evidenció un viraje que alcanzó los 29 grados de baqueo hacia la izquierda, acompañando de pérdida de altitud. En un intento por recuperar el control de la aeronave, el piloto habría reducido la potencia del motor cuatro y del tres. El avión impactó el terreno 36 segundos desde el despegue, a unos 2.080 metros desde el lugar donde tomó vuelo.
Sin embargo, el coronel Escobar subrayó que «no hay evidencia concluyente» sobre la ejecución completa del procedimiento de emergencia del apagado del motor.
El oficial advirtió que previamente al vuelo la aeronave tenía una aeronavegabilidad al 100 por ciento. «No tenía ninguna anotación de mantenimiento que impidiera o pusiera restricciones. La falla o la pérdida de potencia de los motores número uno y número dos fue consecuencia del golpe de dichos motores con los árboles, no porque tuviera previamente algún tipo de falla o mantenimiento”, puntualizó.
Además destacó que la aeronave llevaba seis años de operación y tenía certificación de vuelo vigente, pues se le habían realizado los mantenimientos de rigor.
Así las cosas, para el equipo investigador no hay duda de que el impacto con los árboles en los motores provocó el accidente. Con RSF

