12 de julio , 2024
Opinión

La Magia sanadora del perdón

“Perdonar a otros es un regalo para ti mismo, una medicina sanadora para muchas de nuestras enfermedades físicas y emocionales.”
Arnold Fox y Barry Fox

¡Despierta, estás vivo! Una receta médica para
Vivir más sano a través del pensamiento positivo


En julio de 2017 la Revista Contacto publicó mi escrito El perdón, el mejor autoregalo. Cuando hice este escrito, no conocía el libro del epígrafe, en donde los autores ponen de presente cómo esta cuarta virtud cardinal permite lograr salud, éxito y felicidad. Había leído sobre el perdón en los libros La mente en las relaciones humanas (Dan Custer), Tú puedes sanar tu vida y El poder está dentro de ti (Louis Hay), Convierta los problemas en oportunidades (Carlos Devis y Ana Mercedes Pérez) y Caballo de Troya 9 (JJ Benítez), entre otros. Pero a raíz de lo vivido en la Escuela de hombres (promovida en 2007 por Jorge Vergara Madrigal, fundador de Omnilife), cuyo taller número tres El poder sanador del Perdón, empecé a buscar y aplicar técnicas para perdonar. Por esto compartí con los lectores de la revista el tema sobre el perdón, por la importancia que tiene lograr cambios positivos, tanto a nivel personal como social.

Hoy tengo una mayor conciencia de los beneficios del perdón, el procedimiento de limpieza espiritual para sanar nuestra vida y abrirnos a la prosperidad, al éxito y la felicidad. En mi escrito Soltar cargas Innecesarias: Una dinámica de la vida para avanzar hacia el éxito y la felicidad explico los cuatro procesos de aprendizaje para una evolución consciente del ser humano: ingerir, digerir, asimilar y excretar. Defecar es un proceso necesario para limpiar los desechos físicos de nuestro cuerpo, la respiración es un proceso esencial para sacar sentimientos negativos a nivel emocional – mental y perdonar es el proceso para romper cadenas que apresan el alma.

Los doctores Fox explican en su libro que han visto entre sus pacientes, independiente de que sean ricos o pobres, que muchos no pueden perdonar y olvidar las heridas que han sufrido, además de cargar con una terrible cantidad de culpa. Y cuando una persona se rehúsa a perdonar a alguien eso la destroza por dentro, enviando mensajes de angustia a la superficie, y eso es lo que le origina la enfermedad. Si la gente no suelta el enojo, se puede enfermar. Me gustaría que comprendas bien esto, porque tu puedes sanarte al perdonar.

Importantísima la siguiente explicación de los doctores Fox: “Si estas airado con alguien, si no lo has perdonado, estás conservando la ira, la vergüenza, la humillación, el dolor, la frustración y otros sentimientos muy negativos. Permitir que esas emociones se pudran en la mente genera la producción inadecuada y constante de químicos en el cuerpo que son peligrosos cuando están presentes en las proporciones inadecuadas. Aceptar la ira, por ejemplo, genera la producción de químicos de alto voltaje en el cuerpo, tales como la adrenalina, la noradrenalina, las hormonas adrenocorticotrópicas y cortisona. Estos y otros químicos los necesita el cuerpo cuando físicamente tenemos que huir o luchar por nuestras vidas. Pero si no hay nadie a quien golpear o un sitio hacia donde correr, un cuerpo lleno de esas sustancias es una bomba de tiempo pronta a explotar.”

¿Si vez?, no perdonar enferma a la gente, aparecen diversos síntomas que atacan a quien no perdona, no a la persona con quien se está enojado. Veamos algunas secuelas que explicaban a sus pacientes los doctores Fox: “Con la superproducción de adrenalina, vienen las contracciones musculares en el cuello y la cabeza. Esto genera dolores de cabeza causados por la tensión vascular. Una secreción innecesaria de ciertos químicos en el tejido nervioso y otras partes del cuerpo, hace que el corazón golpee como un gran martillo en tu pecho y que palpite de manera irregular. Las sustancias producidas por la falta de perdón también generan dolores de estómago que los médicos llaman gastritis erosiva, o úlcera péptica del duodeno o del estómago o esofagitis. Y esos episodios de diarrea que decimos están relacionados con el síndrome del intestino irritable, en realidad están relacionados con esos mismos químicos.”

Pero el orgullo o la arrogancia llevan a la mayoría de la gente a considerar que no deben darle a la otra persona la satisfacción de perdonarle, porque aún se sienten ofendida en su ego lastimado. Esta altivez inconsecuente consigo mismo conlleva a intoxicar el cuerpo con innecesarios y constantes químicos producidos por el enojo, la rabia, la ira, el odio, suscitados por el resentimiento o la culpa. Quien padece estos síntomas, que se pueden convertir en enfermedades crónicas y morir de éstas, es la persona que no perdona. Perdonar le permite al cuerpo bajar esos químicos que producen inflamaciones celulares y de los órganos del cuerpo y tristeza en el alma. Por ello, perdonar es un regalo para sí mismo, como lo expresan los doctores Fox, y precisan que la falta de perdón es la auténtica enfermedad de muchos de los síntomas que se manifiestan en el cuerpo o en el alma. Wao, perdonar es mágico para lograr salud, éxito y felicidad.

El insigne escritor indígena boliviano Luis Espinoza, conocido como Chamalú, quien es un pensador, un filósofo de la vida, un educador integral, poeta y promotor de la felicidad, discípulo de la vida y alumno de la libertad, en su obra cumbre Wayra escribe lo siguiente: “Lo que está bien hecho reconócelo y sé agradecida. Lo que te parece incorrecto señálalo con serenidad y firmeza, con ternura; cuando más allá del error veas una buena intención, otorga otra oportunidad y perdona, perdona cuantas veces sea necesario. Perdonar es purificador.” (Negritas propias).

Tengamos presente que el perdón es un principio de la naturaleza, tal como lo explica Dan Custer en el libro La mente en las relaciones humanas cuando escribe: “La naturaleza perdona siempre; ella lo da todo y lo perdona todo. Si tú te cortas la mano con un afilado cuchillo, las fuerzas de la naturaleza se aprestan inmediatamente a reparar el daño. Fue un error que te cortaras la mano, pero la naturaleza no pone resistencia a reparar la herida, sino que inmediatamente olvida y comienza al punto a efectuar la reparación.”

El mensaje de Chamalú a su hija Wayra implica humildad, tal como lo expliqué en mi escrito El perdón, el mejor autoregalo, pues somos seres perfectibles, que aprendemos a partir del error. Generalmente la gente se ofende porque toma todo personal, y se resiente por una acción grosera, tosca o violenta de otros. Tengamos presentes que cuando una persona intenta herirte, humillarte o pisotear tu dignidad lo que en realidad hace es cubrir su propio miedo y baja autoestima, pues ve en ti a alguien superior, alguien a quien envidia o lo ve con mayor poder.

No dejes que el resentimiento te siga afectando tu salud (dimensión física) y bloqueando áreas claves de tu vida (financiera, familiar, social, profesional, intelectual y espiritual). Con el perdón purificarás tu vida y surtirán cambios mágicos en tu salud y lograrás aquello que anhelabas (éxito) y serás más feliz. Seguramente pensarás: —Qué bien Carlos, muy interesante lo que nos compartes. ¿Qué es el perdón? Quiero aprender a perdonar, ¿qué debo hacer? —

El perdón es un acto mental orientado a borrar completamente el incidente de la vieja ofensa para limpiar nuestra mente como si nunca hubiera sucedido, es decir borrarlo de nuestra conciencia. En primer lugar, es menester dejar la culpa. pues un sentimiento de culpabilidad es la causa más común de desórdenes mentales y nerviosos, y ello se manifiesta, como se ha explicado antes, en enfermedad. Un sentimiento de culpabilidad es llamado a veces «conflicto de conciencia» que surge bajo el sentimiento de haber hecho algo mal, que inevitablemente causa trastornos y dolores en el cuerpo. De aquí la necesidad del perdón.

En segundo orden, perdona a los demás, es decir, a todos los que te hayan hecho daño en algún momento de tu vida; incluso al ladrón que te quitó ese dinero que llevabas para pagar un embargo para salvar tu casa o el conductor ebrio que atropelló y cegó la vida de tu hijo. En tercer aspecto, perdona el pasado, dado que es posible que nosotros tengamos, consciente o inconscientemente, un resentimiento contra alguien que sentimos que nos hizo daño en la infancia, una persona que frustró nuestras ambiciones y a quien consideramos responsable por nuestro presente estado de inferioridad y nuestra falta de éxito ahora. Ese sentimiento de odio, esa ansiedad inconsciente nos mantendrá en gran medida alejados de vivir una vida feliz y próspera en el momento presente. Al igual que un niño, podemos nosotros haber sentido que nuestros padres no nos amaron bastante, que nos trataron injustamente. En este caso nunca lograremos liquidar el asunto enteramente hasta que comprendamos por qué ellos actuaron así; pero una vez comprendido, los perdonaremos.

Y, en cuarto término, perdona a Dios. ¿A Dios? Si, tenemos que perdonar a Dios por aquellas experiencias que consciente o inconscientemente hemos censurado al Creador, pues piensan que Dios es responsable de los sufrimientos en el mundo. Muchas personas, cuando contemplan las condiciones caóticas del mundo de hoy, parecen sentir que Dios ha fracasado en la tarea; no comprenden que Dios no tiene nada que ver con las condiciones desdichadas del mundo. Esas malas condiciones brotan en la mente negativa, en la fe negativa del hombre mismo; y, sin embargo, algunas personas han censurado siempre a Dios por sus penas y aflicciones. Somos creadores de nuestra propia realidad, Dios no es culpables de lo malo que pase en nuestras vidas. Perdona a Dios y se consciente que tu fe positiva te permitirá salud, éxito y felicidad.

Ahora, con base a lo anterior, realiza todos los días, en la mañana y por la noche, las siguientes plegarias, compartidas por los doctores Fox, hasta sentir que el perdón te ha liberado y empiezas a ver cambios significativos de salud, éxito y felicidad.

 Autoperdón: “En este mismo instante y para siempre, por la virtud de Dios dentro de mí, libremente, voluntariamente y sin vacilaciones me perdono por todos los males que cometí en el pasado. Me veo y me visualizo libre de culpa y de temor. Libero toda culpa y temor de mi vida. Los dejo ir y me siento bien. Ahora soy libre para ser lo que debo ser, para hacer lo que debo hacer y tener lo que debo tener.”

 Veo perdón: “Hoy, aquí y ahora, con libertad perdono a todos los que me han hecho daño con palabras o hechos. Hoy, aquí y ahora, me perdono a m mismo por cualquier mal que haya cometido. Ahora soy maravillosamente libre para ser la persona que quiero ser y tener la vida exitosa, feliz y saludable que tan abundantemente merezco. Veo perdón en todas partes porque lo veo en mí mismo.”

Perdonar es propicio para que contribuyamos con la construcción de un mundo mejor.

Por: Carlos Rafael Melo Freyle

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