martes, febrero 27, 2024
Opinión

El Dinero no es la Felicidad, pero proporciona Muchas Satisfacciones

 Las personas llevan incorporado un «termostato mental» que marca el límite máximo sobre el dinero que se permiten a sí mismas. ¿Qué «temperatura económica» marca tu termostato? Es fácil averiguarlo: examina tu declaración de renta, tus extractos bancarios, las cifras de tus ingresos… No te pongas excusas en esto, son el «termómetro» que señala tu límite interior.”

Libro El Código del Dinero de Raimon Samsó. (Resaltado propio)


La felicidad es el estado emocional de sentir una paz interior y de estar en armonía con el universo, lo que permite merecer, aceptar y disfrutar de todas las pequeñeces de la vida. Por tanto, el dinero no es la felicidad, pero eso sí, proporciona muchas satisfacciones.

Quien diga que el dinero no es importante, miente. ¿Quién te proporcionó el cepillo de dientes y el dentífrico que usaste el día de hoy?, ¿cómo pagas los servicios públicos de tu casa?, ¿de qué maneras obtienes los alimentos que consumes cada día?, ¿la mensualidad del colegio de tus hijos con qué la sufragas? Las respuestas a estas preguntas, como la manera como transas todos los actos económicos para proveerte bienestar, es la misma: utilizo dinero.

Si el dinero hace parte integral de la vida de una persona, no queda la menor duda de que es importante. Entonces urge cambiar la interpretación errónea que se tenga sobre él. Esto implica eliminar las falsas creencias que la persona tenga del dinero y luego hacer una reprogramación para crear nuevas creencias que le permitan elevar su “termostato mental”, según la metáfora de Raimon Samsó compartida en el epígrafe, y, en consecuencia, lograr prosperidad y abundancia de manera permanente.

¿Cómo se eliminan las falsas creencias del dinero? Existen varias técnicas, pero les comparto la siguiente: Durante siete días practica este ejercicio: Toma una hoja de papel, dispuesta de manera horizontal traza cuatro columnas. En la primera columna vas a escribir las falsa creencias que aprendiste de tu familia (Verbigracia: “el dinero no crece en los árboles”, “el dinero no cae del cielo”, “no tengo una varita mágica para hacer dinero”, etc.), lo que escuchabas de tus padres, de tus abuelos, de tus tíos o de otros familiares. En la segunda columna registras todas las creencias dogmáticas religiosa o filosófica (Por ejemplo: “es más fácil que entre un camello por una aguja que un rico al reino de los cielos”, “el dinero es estiércol del diablo”, “el dinero es origen de todos los males”, etc.). En la tercera columna, anotas las creencias sociales (tales como: “los empresarios son unos explotadores”, “la ambición rompe el saco”, “debo trabajar duro para tener dinero”, etc.). Y en la cuarta columna vas a relacionar las falsas creencias personales (A guisa de orientación: “el dinero no fluye en mi vida”, “cambio un billete de $50.000 y se va como agua entre mis manos”, “yo nací para ser pobre”, etc.).

Al iniciar este tratamiento mental para suprimir de tu subconsciente estas falsas creencias, vas a escribir las que recuerde cada día en la columna respectiva. Si tiene dudas en clasificarla como creencia familiar, dogmática o social, regístrala donde a bien lo consideres. Lo importante es que identifiques dicha creencia limitante para atraer el dinero. Como el cerebro nos juega malas pasadas, al momento de realizar el ejercicio, seguramente estas creencias negativas sobre el dinero se esconderán y no las vas a recordar; por eso la práctica durante siete días, para que vayan aflorando. Una vez escribas las creencias en cada columna no se pueden leer en voz alta, pues el verbo se hace carne. La palabra escrita congela dicho pensamiento, y al pronunciarla se descongela para materializarse.

Finalmente, el día séptimo, escribes las creencias limitantes de dicho día, revisas mentalmente el escrito y quemas el papel donde anotaste tus falsas creencias del dinero. De esta manera, quemarás tus falsas creencias y con ello has preparado a tu subconsciente para sembrar semillas de prosperidad. Seguramente te preguntarás, ¿y cómo puedo sembrar estas semillas de prosperidad? Te explico a continuación.

Como se van a generar en tu cerebro nuevas rutas neuronales, debes aplicar el siguiente ejercicio por veintiún días, para que el nuevo hábito quede internalizado. Toma una hoja de papel, dispuesta de manera horizontal. Seguidamente, traza tres columnas y anotas lo siguiente, a manera de ejemplo. Cada persona construye sus nuevas creencias.

 

NUEVAS CREENCIAS DEL DINERO ACEPTO YO SOY
El dinero es ABUNDANCIA Acepto el dinero en la ABUNDANCIA Yo soy ABUNDANCIA
El dinero es RIQUEZA Acepto el dinero en la RIQUEZA Yo soy RIQUEZA
El dinero es PROSPERIDAD Acepto el dinero en la PROSPERIDAD Yo soy PROSPERIDAD
El dinero es SABIDURÍA Acepto el dinero en la SABIDURÍA Yo soy SABIDURÍA
El dinero es AMOR Acepto el dinero en el AMOR Yo soy AMOR
El dinero es PROTECCIÓN Acepto el dinero en la PROTECCIÓN Yo soy PROTECCIÓN
El dinero es GENEROSIDAD Acepto el dinero en la GENEROSIDAD Yo soy GENEROSIDAD
El dinero FLUYE FÁCILMENTE en mi vida Acepto el dinero como un FLUJO

FÁCIL en mi vida

Yo soy un FLUJO de la vida

 

He compartido con mucho respeto y gran amor estos ejercicios para quienes tienen la fe y la ambición de mejorar su calidad de vida a partir de construir para ellos la prosperidad y la abundancia, y, en consecuencia, contribuir a generar mayor bienestar para su entorno y el mundo. Quienes consideren que estas prácticas de tratamiento mental para la prosperidad son triviales, están en lo cierto, seguramente su “termostato mental” marca una temperatura muy baja. A algunos de estos, su pobreza no les permite ver opciones para superarla; más bien con quejas y resentimientos la reafirman. Y otros, si bien tienen resuelta sus necesidades básicas, están ahogados en un mar de deudas que no ven otros caminos allende a su modus vivendi.

A quienes tienen fe y ambición, los insto a seguir elevando su nivel de conciencia sobre el dinero desde una perspectiva holística considerando todas las dimensiones del ser, pues como escribe Wallace Wattles en su libro La ciencia de hacerse rico: “la idea clave de todos sus esfuerzos debe ser llevar a sus mentes la impresión de crecimiento. Crecimiento es lo que todos los hombres y mujeres buscan; es el impulso de la Inteligencia sin Forma dentro de ellos, en busca de la expresión más completa. El deseo de crecer es inherente a toda la naturaleza; es el impulso fundamental del universo.”

Quienes prefieren una mayor profundidad del tema, busquen en otras fuentes, toda vez que existe una amplia literatura publicada. Sugiero inicien con el libro Los secretos de la mente millonaria, best seller por cierto, de T. Harv Eker, que revela los principales pensamientos limitantes que nos impiden ganar más dinero, para luego orientar cómo adoptar la mentalidad adecuada para generar una mayor riqueza. Y muy importante aplicar los ejercicios del libro del epígrafe.

Toda la literatura sobre la prosperidad que he consultado me ha sido útil y, en consecuencia, he modificado mi actitud frente al dinero, pues, como compartí en mi escrito Resiste y persiste (Revista Frontera Libre, 2009 – Revista Contacto, 2016), he ido logrando mayor bienestar y prosperidad, y continúo en el camino de lograr mi libertad financiera. Ya es hora de entender que cualquier cosa que pueda ser dicha a favor de la pobreza destruye la capacidad de creación del ser humano y le esclaviza, pues, como explica Wallace Wattles, la verdad está en que no es posible vivir una vida realmente completa y exitosa a menos que uno sea rico. (Resaltado propio).

Dios siempre nos pone a prueba, y si bien pienso que aún no estoy listo para esta reflexión de la semana, la comparto porque es la Voluntad de mi Padre Celestial. He comprendido que el dinero es energía, y tú, amigo lector, y yo somos energía. Por tanto, somos un imán del dinero, y debemos fortalecer esta convicción. A guisa de conclusión, con el acróstico que se presenta a continuación, se ilustra cómo se puede atraer el dinero:

Diversificación: Generar ingresos mediante diversas fuentes. Como se dice coloquialmente: Colocar lo huevos en diferentes canastas. La única forma de conocer al dinero es verlo constantemente.
Inversión: Tener la conciencia de que el dinero no se gasta, se invierte. Decreta que el dinero que sale de tus manos regresa multiplicado 70 veces 7 más a tu vida.
Necesidad: La necesidad es la madre de la creatividad. Es la motivación para emprender cuando se identifica una oportunidad. Y adquirimos conciencia de las oportunidades de ganar dinero cuando no estamos cegados por miedo a perderlo.
Extraordinario: Hacer más de lo normal, superando el conformismo. Es avanzar una milla extra con iniciativa, fe, visión, entusiasmo y confianza en sí mismo.
Revolución: Cambio profundo de paradigmas, principalmente de nuestra manera de pensar, para elevar nuestro nivel de conciencia y evolucionar con mayor efectividad.
Orar: Dialogar con Dios permanente, no de manera egoísta pidiendo como méndigos para sí mismo,

sino abogando por el bienestar del prójimo y de nuestro entorno y del mundo.

CONFÍA, Dios actúa de la manera más inverosímil. Lo que va a ser ya es. Nos merecemos la riqueza y la felicidad.

Por: Carlos Rafael Melo Freyle

 

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