lunes, mayo 20, 2024
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María Fernanda Cabal se fue contra Petro por masacre en la que murió una mujer embarazada

El pasado martes 13 de junio el Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz) registró la masacre número 45 en lo corrido del año, que dejó como saldo la muerte de una pareja de esposos que esperaba un bebé. Frente a este hecho, la senadora María Fernanda Cabal reaccionó cuestionando al presidente Gustavo Petro y la gestión de su gobierno en la paz total.

“No es con discursos y falsas promesas que se logra la paz, es con hechos y persecución a los criminales para que paguen por sus delitos”, declaró la congresista del Centro Democrático. Cabal afirmó, además, que el actual Gobierno es poco efectivo en el desarrollo de políticas de seguridad y que la población civil es víctima de los grupos armados ilegales; “La paz de Petro se puede medir en las 45 masacres que van en lo corrido de 2023”, agregó Cabal.

La masacre registrada por Indepaz se perpetuó el lunes 12 de junio en la población de Ansermanuevo (Valle del Cauca), donde una pareja de esposos fue atacada por hombres en moto mientras se encontraban en compañía de otros familiares y amigos en un establecimiento público del barrio Plaza Vieja.

Según indicó Indepaz, las víctimas recibieron varios impactos de bala, fueron trasladadas hasta un centro hospitalario, pero perdieron la vida por la gravedad de sus heridas. Las víctimas fueron Gustavo Alberto Ramírez Rodríguez y su esposa Leidy Johana Cataño, quien estaba embarazada.

En la sala de urgencias le practicaron una cesárea a la mujer embarazada, para lograr que el bebé naciera ya que tenía siete meses de gestación; sin embargo, los esfuerzos de los médicos fueron insuficientes, pues pese a realizar con éxito el procedimiento, el bebé perdió la vida.

“Se presentó el homicidio de una pareja por arma de fuego. Este hecho se presentó momentos en que las víctimas se encontraban departiendo y llega un sujeto, quien acciona un arma de fuego en repetidas ocasiones”, informó el coronel Wilson Román Silva, comandante (e) de la Policía del Valle del Cauca.

Previamente, la Defensoría del Pueblo había emitido una alerta temprana indicando que las poblaciones urbanas y rurales de la zona donde se perpetró la masacre son azotadas por los grupos armados delincuenciales que disputan el control de las rutas del narcotráfico.

La principal organización criminal señalada por la Defensoría fue la red delincuencial de Los Flacos, un grupo sicarial que en la última década se estableció dentro del mundo criminal impulsado por antiguos narcotraficantes del norte del Valle del Cauca que tienen influencia en la política local, según las autoridades, y que además tienen vínculos con el clan del Golfo.
45 masacres y 73 líderes sociales asesinados

La crítica de la congresista María Fernanda Cabal está fundamentada en las estadísticas de Indepaz, que reflejan la misma tendencia violenta en cuanto a masares de los años anteriores. Hasta el 19 de junio del 2021, la organización había anotado 43 masacres en Colombia; mientras que al 18 de junio del 2022 el instituto registró 47 matanzas en el territorio nacional.

Frente a eso, las 45 masacres que van en lo corrido del 2023 no reflejan alguna reducción de la violencia contra la población civil, pese a los procesos de paz que adelanta el Gobierno nacional con grupos criminales, como el Eln, las bandas delincuenciales del Valle de Aburrá y los intentos de negociaciones con las disidencias de las Farc, en el marco de la paz total.

A esto se suma el asesinato de 73 líderes sociales en solo seis meses del 2023, siendo el caso más reciente la muerte violenta de Emiro Nel Sánchez Medrano, en San Pelayo (Córdoba), reclamante de tierras en la región por el desplazamiento forzado de los grupos paramilitares.

Sánchez Medrano había sido raptado el 9 de junio mientras se movilizaba en un carro blindado de la Unidad Nacional de Protección (UNP) mientras regresaba a Córdoba de un evento de restitución de tierras en Antioquia. Pese a la petición de las organizaciones de derechos humanos, sus captores no le respetaron la vida.

Según indicó la UNP, Emiro Nel Sánchez Medrano murió a manos de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), adscritas al clan del Golfo, que tienen presencia armada en todo el departamento de Córdoba. Con Infobae

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