El ejército ucraniano admitió haberse retirado de Soledar después de meses de combates

El ejército ucraniano admitió este miércoles haberse retirado de la localidad de Soledar, que quedó en manos de los rusos, quienes reivindicaron su toma hace dos semanas.

“Después de meses de combates difíciles (…) las fuerzas armadas ucranianas han abandonado” la localidad para “replegarse”, indicó a AFP el portavoz militar de la zona Oriental, Serguii Cherevati, que no quiso precisar cuándo se produjo esa retirada.

Las tropas prorrusas de la región de Donetsk han avanzado en torno a la localidad de Bajmut, donde se están registrando enfrentamientos entre en las fuerzas rusas y ucranianas en el marco de la invasión del país.

El líder interino impuesto por Rusia en la zona, Denis Pushilin, ha indicado que los combates están teniendo lugar “a las afueras de Bakhmut” después de que el Grupo Wagner anunciara tener bajo control la ciudad de Klischivka, al sur de Bakhmut y de vital importancia para las tropas rusas.

“Hay hostilidades muy duras y avanzamos hacia Bakhmut. Las unidades, en particular el Grupo Wagner, avancen por su cuenta. Los combates ya están teniendo lugar en las inmediaciones, en zonas que hasta hace poco estaban en manos enemigas”, ha puntualizado, según ha recogido la agencia de noticias TASS.

Pushilin ha explicado, además, que las fuerzas rusas están trabajando para “cortar las líneas de suministro a las tropas ucranianas en la zona” y ha alertado de que Kiev sigue “desplegando efectivos” en dirección a Bakhmut para recuperarse de las “fuertes pérdidas”.

La batalla por Bakhmut, ciudad poblada antes de la guerra por unas 70.000 personas, ha sido una de las más sangrientas de los once meses de la campaña rusa en Ucrania, ya que su control abriría el camino del Ejército ruso a Sloviansk y Kramatorsk, los principales bastiones ucranianos en el este del país.

Según Pushilin, las fuerzas rusas buscan ahora cortar las rutas de suministro de las tropas ucranianas en esta ciudad y cercarlas.

Anteriormente Rusia anunció la toma de Soledar, ubicada al nordeste de Bakhmut, y de la estación ferroviaria de Sil.

Por otra parte, el embajador de Rusia en Estados Unidos, Anatoli Antonov, amenazó con destruir los tanques M1 Abrams, así como otros equipos militares de los países de la OTAN, si deciden enviarlos a Ucrania para defenderse de las fuerzas del Kremlin.

“No hay duda de que si se toma la decisión de transferir M1 Abrams a Kiev, nuestros militares destruirán los tanques estadounidenses de la misma manera que se destruyen todas las demás muestras de equipos de la OTAN”, amenazó Antonov, asegurando que Washington está tratando “deliberadamente” de infligir una derrota estratégica a Rusia.

Agregó que un posible envío de tanques a Ucrania sería “otra provocación flagrante contra Rusia”. “Si Estados Unidos decide suministrar tanques, entonces justificar tal paso con argumentos sobre armas defensivas definitivamente no funcionará. Esta sería otra provocación flagrante contra Rusia”, advirtió el embajador.

“Un análisis de toda la secuencia de acciones de Washington muestra que los estadounidenses están constantemente elevando la asistencia militar a sus títeres”, expresó, detallando que durante el curso de la guerra en Ucrania se ha filtrado información a los medios de importantes entregas de armas y equipos a Kiev.

Antonov acusó a Estados Unidos de dar “luz verde al uso de ayuda estadounidense para atacar Crimea”, encubriendo presuntamente crímenes contra la población de las regiones del Donbás, Zaporizhzhia y Kherson.

Trascendió que el Gobierno de Estados Unidos baraja la posibilidad de enviar a Ucrania una importante cantidad de tanques Abrams M1 como parte de un acuerdo con Alemania para que desbloquee la entrega de sus Leopard 2, según informó el diario estadounidense The Wall Street Journal.

(Con información de AFP, EFE y Europa Press)

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