Daniel Quintero se metió en la pelea contra Enrique Peñalosa por el metro de Bogotá

El exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, aprovechó un viaje de trabajo y vacaciones por Europa para defender el proyecto de metro elevado que adelantó en la ciudad, tras descartar los estudios del subterráneo que había dejado Gustavo Petro. Pero se encontró con la oposición de un fiel defensor del ahora presidente de la República, el alcalde de Medellín, Daniel Quintero.

Peñalosa publicó unos cortos videos de algunas de las líneas elevadas del metro de Londres, el más viejo del mundo. Entre ellas mostró la de Flat Iron Square, un conocido sitio de restaurantes y bares en el centro de la capital de Inglaterra. Pero su publicación fue cuestionada por Quintero.

“El único elevado en Bogotá es usted. El Metro de Londres es subterráneo”, señaló el acalde de Medellín. Un comentario que desató la discusión sobre cuál es el modelo de trenes en esa ciudad y la proporción de líneas superficiales y bajo tierra que se han construido desde hace más de un siglo.

“Daniel Quintero es un politiquero que habla mucho y poco sabe. El 55% de los 402km del metro de Londres, es decir 221 kilómetros de los 402, no es subterráneo sino elevado y algo en superficie. Habla mucho (sin importar si es mentira lo que dice) y hace poco”, escribió Peñalosa en respuesta.

Aunque los datos citados por el exalcalde de la capital son ciertos, en su video grabó uno de los pasos en superficie de las líneas férreas del centro de Londres, en la que confluyen tanto los pasos del tren de cercanías en superficie, como las conexiones con la línea del metro.

De hecho, las estaciones más cercanas del metro a la Flat Iron Square donde Peñalosa tomó el video son London Bridge y Borough que hacen parte de la las líneas Jubilee Line y Northern Line, respectivamente, y ambas son subterráneas. La confusión se deriva de los diferentes sistemas de transporte que atraviesan la capital inglesa con un complejo sistema ferroviario.

El metro de Londres es el más viejo del mundo. La idea surgió a mediados de 1800 y tuvo oposición, como en Bogotá, por el costo, pero funcionó y al ser innovadora parecía imposible llevar trenes por debajo de la tierra. Justamente, se había planteado subterráneo porque era una forma de evitar la congestión sobre las vías férreas de una de las ciudades más grandes del mundo.

Inicialmente se utilizó una técnica de construcción de túneles poco profundos, pero con la llegada de trenes más angostos y eléctricos, se construyeron a mayor profundidad. Así mismo, la tecnología permitió facilitar el proceso de excavación con una máquina que hacía túneles redondos por lo que el sistema se apodó “Tube”.

Con la expansión de Londres se ampliaron las líneas y se avanzó en la construcción de algunas superficiales, especialmente a las afueras de la capital. Así mismo se avanzó a finales en la integración con los otros sistemas ferroviarios, como los trenes, algunos que ya pasaban en la superficie.

El sistema se extendió rápidamente a otras ciudades y ahora más de 160 utilizan vías férreas subterráneas para combatir la congestión vial. Sin embargo, el ejemplo de Londres le sirvió a Peñalosa para defender sus proyectos en la capital colombiana, al decir que TransMilenio mueve más pasajeros al día, un dato cuestionable toda vez que diariamente más de 3 millones de usuarios utilizan el “Underground” y 1,8 aproximadamente los biarticulados bogotanos.

“El 40% del Metro de Nueva York y el 55% del Metro de Londres no son subterráneos sino elevados y algo en superficie. Toca decirle al Presidente Petro, gran experto en metros, que les explique lo equivocados que están”, concluyó Peñalosa en su discusión. Con Infobae

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