Valencia de Jesús ya cuenta con su capilla  restaurada para recibir a la feligresía

A Valencia de Jesús la felicidad regresó, porque su iglesia, esa capilla que les hace hinchar el corazón de alegría y fe, fue restaurada y entregada por el Gobierno del Cesar.

Una enorme calle de honor integrada por la Hermandad Jesús Nazareno, feligreses y habitantes en general de este corregimiento, antecedieron el corte de cinta que permite el ingreso a este monumento nacional ubicado a 21 kilómetros de la zona urbana de Valledupar.

«Los valencianos estamos de fiesta. Esto es algo virtuoso, que estábamos esperando hace mucho, porque este templo es algo sagrado para nosotros. En mi caso, por ejemplo, ya tengo en mente las peticiones para el Nazareno desde el templo», dijo Glenis María Villazón, una de las más alegres con la reapertura del templo católico.

En Valencia son 2.800 sus habitantes y uno de ellos preside la Hermandad Jesús Nazareno, se trata de José Aníbal Oñate Morales, quien no oculta que la restauración de la capilla, que data de 1700, casi les anticipa en este diciembre la Semana Santa: de esa magnitud es el significado social y cultural del templo y lo valioso de lo hecho por el Gobierno del Cesar. «Luego de dos años sin celebrar eucaristía, dos Semanas Santas fuera de la iglesia, hoy le damos gracias a Dios por la obra, por volver al interior de la capilla y celebrar la eucaristía, como el pueblo de Dios. Para Valencia, el significado es religioso y cultural», dijo Oñate Morales.

La bendición hecha este martes por el sacerdote Gabriel Rojas, quien dijo que el templo «no quedó igual, sino mejor y agradecemos a Luis Alberto Monsalvo, quien desde su primer día de gobierno vio nuestra necesidad de restauración de la iglesia y no de pañitos», significa también el fin de la amenaza para esta capilla, porque el miedo sí estuvo presente ante la latente posible destrucción de la iglesia, ya que presentaba deterioro de la cubierta, humedad y grietas en los muros y campanario; deficiente implementación del sistema eléctrico, deterioro de los elementos de carpintería y de arte religioso. Específicamente los daños en la cubierta correspondían a tejas rotas, corridas, desajustadas y faltantes; crecimiento de flora invasiva, suciedad en piezas de madera de la estructura; así como nido de animales (murciélagos). Como consecuencia se presentaban filtraciones de agua lluvia al interior de la edificación que fueron causante de inundaciones, la aparición de humedades en los muros, deflexiones de los largueros exteriores de la estructura de cubierta, entre otros. Lo anterior suponía un riesgo para los componentes constructivos de la edificación y de los elementos artísticos que se encuentran en su interior.

«No podíamos permitir que se acabaran 300 años de historia. Esta iglesia nos permitirá convertir a Valencia de Jesús en un atractivo de turismo religioso. Hoy estamos abriendo estas puertas y la próxima semana tendrán sillas, sonido y campana, para seguir guardando la importancia del templo», dijo el gobernador, Andrés Meza.

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