18 de julio , 2024
Opinión

EL VIAJE A SIRACUSA

POR: LUÍS OROZCO CÓRDOBA

“…cuando personajes de peso intelectual, académico o cultural apoyan a un gobierno que busca subvertir a la democracia –deslegitimar a quienes piensan distinto, desactivar contrapesos y subvertir instituciones– el término colaboracionista no es injusto.”

José Antonio Aguilar Rivera

Se sabe que Platón, cuya República está considerada como el primer diseño utópico de un Estado totalitario, vio la posibilidad de construir en la práctica su modelo político y para tal efecto viajó a Sicilia en el año 367 a.c. para ser tutor del nuevo tirano de Siracusa Dionisio el Joven a quien, según Diógenes Laercio, pidió “tierra y hombres que vivieran según la República que él había ordenado”. Este experimento totalitario de Platón no llegó a concretarse y lo que queda de él es la constancia histórica del fracaso de ese viaje a Siracusa.

 

José Antonio Aguilar Rivera, renombrado ensayista y académico mexicano a quien aquí citamos, en una corta columna publicada en noviembre de 2021 en la revista Literal/Voces americanas bajo el título de de Colaboradores y Facilitadores, trae a la memoria otro acontecimiento histórico que enlaza a Siracusa con el totalitarismo; narra el investigador mexicano:

 

«En abril de 1933, tres meses después de la llegada de Hitler a la cancillería, el filósofo alemán Martin Heidegger prestó el nombramiento de rector de la universidad de Friburgo. La quema de Reichstag ocurrió a finales de febrero de ese año y fue usado de pretexto para declarar el estado de emergencia. Ni el filósofo ni sus colegas podrían ser ciegos a estas ominosas señales políticas. Algunos, sin embargo, se negaron a aceptar la existencia de la subversión. Otros, leyeron correctamente estas acciones como el fin de la democracia. Por eso, cuando un año después Heiddeger renunció al rectorado y volvió a su cubículo un colega lo increpó: “¿Qué tal su viaje a Siracusa?” Se refería a la aventura de Platón de servir a Dionisio, el tirano de Siracusa.»

 

Entendemos, entonces, que “viajar a Sircusa” no significaría cosa distinta de ser tolerantes y amigables con la tiranía, de mirar hacia otro lado frente a la colculcación de los principios demócraticos o migrar a otras toldas ideológicas renunciando a las propias por mero interés lucrativo personal o de grupo, en fin, de servir al despotismo.

 

Hoy en Colombia los partidos históricos otrora liberales y democráticos -junto a otros sin historia ni vergüenza surgidos de la voracidad burócrática y de la corrupción ambiciosa-, llegan famélicos al convite totalitario a satisfacer sus apetitos clientelistas renunciando sin pudor a sus principios y valores  prometiendo, rodilla en tierra, nuevas e impúdicas lealtades a los heraldos de la dictadura. Devenidos en colaboracionistas de la tiranía que se cierne sobre la República han emprendido su viaje a Siracusa. Afortunadamente la Historia, como en los casos de Platón y de Heidegger, les depara sin sorpresa un retorno infeliz.

 

 

Valledupar, septiembre de 2022

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