sábado, abril 13, 2024
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Pedirán a la RAE cambiar las definiciones negativas de «vejez»

Experiencia, sabiduría o madurez son algunas de las acepciones que la entidad Amigos de los Mayores quiere que la RAE incorpore a la definición de «vejez», término que actualmente, denuncian, está recogido de forma «discriminatoria y sesgada».

Así se lo harán saber a cada académico personalmente, indicaron.

Los responsables de la fundación Amigos de los Mayores presentarán formalmente en Madrid la semana que viene esta petición en el registro de la Academia, con el objetivo de que la institución analice la propuesta e incorpore los posibles cambios en la actualización del diccionario que se da a conocer a finales de año.

El impulso de la campaña «Reescribamos la vejez» para modificar, «o al menos compensar», los términos «peyorativos» recogidos en el diccionario, se inició el pasado 1 de octubre, Día Internacional de las Personas de Edad, aunque es una idea que la entidad tiene en su agenda desde hace unos años, y que tras la pandemia, en la que los mayores se han visto especialmente afectados, «tiene más vigencia que nunca», remarca el director gerente de la ONG, Albert Quiles.

En el diccionario de la RAE figuran cuatro definiciones de «vejez»: 1. Cualidad de viejo; 2. Edad senil, senectud; 3. Achaques, manías, actitudes propias de la edad de los viejos y 4. Dichos o narración de algo muy sabido y vulgar.

Quiles subraya que mientras la definición para «juventud» del diccionario ofrece una visión positiva de esta etapa de la vida (energía, vigor, frescura…) las referidas a «vejez» fomentan, por el contrario, una percepción negativa «que no recoge la variedad de lo que es y significa ser mayor», más acorde con la actualidad.

«Existe la dependencia, la vulnerabilidad, la enfermedad, el deterioro, sí, pero también existe la madurez, la tranquilidad, la sabiduría, la experiencia», comenta el responsable de la entidad sobre la oportunidad de esta campaña que incluye una recogida de firmas -ya cuentan con más de 1.000 – y la implicación de otros agentes sociales.

«Puede verse como algo banal, pero tiene más importancia de lo que parece, porque al final ese mensaje cala, una imagen negativa que hace que la vejez no guste, que nadie quiera llegar a ella», denuncia el responsable de la ONG, a la vez que insiste en que «no sólo como sociedad, sino como institución (la RAE), es necesario que se defina correctamente esa etapa de la vida».

Amigos de los Mayores entregará la petición en el registro de la RAE el 10 de marzo, y su intención es hacer llegar a cada académico una carta en la que expondrán diferentes alternativas de definición, para que las evalúen y se incorporen al diccionario.

Para ello, durante 2022, y junto a la recogida de firmas, incluirán testimonios en su web de personas mayores y otros agentes sobre los significados que debería incorporar el término «vejez».

La RAE cuenta con un servicio para atender propuestas externas relacionadas con el Diccionario de la lengua española, la Unidad Interactiva del Diccionario, creada en 2011, y a la que cualquier persona u organización pueden remitir sus sugerencias.

María Teresa Pertussini, de 86 años, una voraz lectora y conectada a las nuevas tecnologías no está «nada de acuerdo» con la definición actual de la RAE.

«No es que no me sienta identificada yo, es que no siento identificada a la gente mayor. Los centros de formación de personas mayores están llenos de gente que quiere ir a aprender. Hay listas de espera, eso quiere decir que seremos mayores de aspecto, pero por dentro hay mucha vida», afirma.

«La palabra ‘viejo’ se utiliza como un insulto, el tono de la palabra dice mucho, y la oigo decir de forma muy despectiva. Existe un concepto de viejo en positivo, una persona a la que le han pasado los años por fuera, pero que puede estar muy activa en su interior», comenta con un libro digital en las manos.

EFE

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