domingo, mayo 19, 2024
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Así vivieron los vallenatos el Miércoles de Ceniza

Fieles a la religión católica en Valledupar, no dejaron pasar por alto el significado del Miércoles de Ceniza, el inicio de la Cuaresma, para acudir a los templos a recibir el sagrado polvo. Tras el levantamiento de algunas restricciones por la pandemia, la feligresía se reencontró en los templos religiosos.

Con la primera luz del día, los vallenatos iniciaron el tiempo de preparación y reflexión hacia la Semana Mayor, para recibir la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Las distintas iglesias de la Diócesis de Valledupar cumplieron con su programación ofreciendo varias eucaristías en el día y manteniendo las puertas de los templos abiertas para que la ciudadanía acudiera en busca de la ceniza.

El Miércoles de Ceniza inicia los cuarenta días de oraciones, penitencia y misericordia. Desde las 6:00 de la mañana, la iglesia La Inmaculada Concepción, en el centro de Valledupar, abrió sus puertas para recibir a los fieles. Con sus manos en el pecho y mostrando signos de arrepentimiento y reconciliación con Dios pronunciaban una y otra vez “te necesito Dios, eres el pan que me sustenta…”, mientras el padre Doriam Rocha, celebraba la eucaristía.

La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: «Dios formó al hombre con polvo de la tierra» (Génesis 2.7); «hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho» (Génesis 3.19).

En las distintas parroquias de la capital vallenata, se realizaron varias misas en horas de la mañana y tarde para llegar a la mayor cantidad de fieles que cumplen con sus penitencias previo a la Semana Mayor. También fue llevada a los colegios, centros de salud y espacios públicos.

HÁBITO PENITENCIAL

La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. Por aquel entonces, las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.

La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años D.C. y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo.

La ceniza recuerda la necesidad de la misericordia de Dios. Su función está descrita en un importante documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, más precisamente en el artículo 125 del «Directorio sobre la piedad popular y la liturgia»: “El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios.

Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”, dice el documento.

EL SEÑOR NOS DA LAS ARMAS

El padre Doriam Rocha Vergara, párroco de la iglesia La Inmaculada Concepción, manifestó que durante la celebración de la Cuaresma, los fieles se comprometen a seguir las cinco armas para vencer al demonio: la escucha de la palabra de Dios, la oración, el ayuno, la penitencia y la práctica de la misericordia.

La escucha de la Palabra de Dios significa que cuando el demonio tienta a Jesús en el desierto por medio de la palabra, Jesús lo venció con ella misma; y así deben proceder los fieles.

La oración, este tiempo es de orar, no para que la gente vea que lo hacen o hacerla bonita o larga; la eficacia y el poder de la oración reside cuando se hace con fe, humildad y constante.

El Ayuno, es el hecho de dejar de comer, de abstenerse de comer para compartir con los demás, pero también para tomar el control de los sentidos.

La penitencia, elemento que va de cara a las mortificaciones que los fieles deben hacer, este tiempo es el ideal para poder cortar con todo aquello que tal vez desdice lo que es cada ser humano. “Si el cigarrillo es tu gusto, hay que abstenerse, si las redes sociales hacen daño no las utilices, es decir, dejar de hacer todo lo que nos gusta”.

Y por último, la práctica de la caridad cristiana, hay que ser solidario, pensar en los demás. Para ello la Iglesia emprendió la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes en la Diócesis de Valledupar, cuya misión es ayudar a los más vulnerables, entre los cuales se encuentra la población de migrantes venezolanos.

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