viernes, abril 26, 2024
Internacional

Coronavirus no se esparció pese a que rondaba desde comienzos del 2019: expertos

Científicos citados por The New York Times lo comparan con encender leña con fósforos; el primero y el segundo no lo logran, pero el tercero tal vez sí.

Lo llamativo no es que las autoridades de Barcelona, España, hubieran encontrado coronavirus en muestras de aguas residuales de marzo del 2019, o que la sanidad italiana hubiese hecho un hallazgo similar en aguas negras recogidas en diciembre del año pasado, como informa el portal español RTVE.

En tales casos, la pregunta que queda en el aire es por qué no se reportaron infectados por el virus o, en caso de que los enfermos se hayan confundido con afectados por gripe o neumonía, por qué no infectaron a otras personas.

Estudios científicos citados por The New York Times ayudan a explicar este fenómeno y concluyen que todo depende del contacto social que tenga un infectado y los ambientes donde se propaga el coronavirus.

Así las cosas, los índices de contagio de una persona que se mantenga aislada son nulos o mínimos, comparados con una persona que ya infectada haya tenido contacto con muchas personas.

Ejemplo de ello es un hombre citado por el medio, que habría contagiado a 18 amigos y familiares suyos luego de departir en una fiesta.

El artículo del ‘Times’ también anota que no existen evidencias de que las personas recuperadas después de haber sido golpeadas por el COVID-19 tengan la posibilidad de seguir contagiando.

El cálculo de índice de contagio del coronavirus es de 2 o 3, es decir, que una persona tiene el potencial de contagiar a 2 o 3 personas más, en promedio, aunque el medio advierte que es una cifra inexacta y que puede inducir a las personas a pensar que el virus no tiene capacidad de infectar más allá de ese número.

“Así como una persona portadora del virus podría no infectar a nadie (porque se cuidó o se aisló), una sola puede infectar a muchos y eso es lo que da el promedio”, señala el diario.

Para probar esa teoría, el ‘Times’ menciona el caso del estado de Massachusetts, que mediante una estricta cuarentena logró en un solo mes (del primero al 31 de marzo) llevar el índice de contagio de 2,2 a 1, y en este momento es del 0,74.

El artículo llega a otra conclusión y es que algunas personas contagiadas son físicamente más proclives a irradiar el virus a otras; a estos pacientes se les conoce como ‘supercontagiadores’ y su respiración se convierte en una chimenea para propagar el coronavirus, recoge el diario.

Del lado del receptor del virus también se presentan diferencias entre individuos, y es por ello que algunos presentan síntomas (graves o leves) y otros no, pero los estudios científicos citados por el ‘Times’ se inclinan por las ‘circunstancias’ de socialización como principal fuente de contagio, como la reunión de muchas personas a la vez en sitios estrechos y poco ventilados.

Por las razones expuestas anteriormente, el COVID-19 tiene la capacidad de reproducirse rápidamente si no se observan normas estrictas de distanciamiento, sobre todo después de la reapertura de las actividades económicas.

“Las autoridades pueden pasar de tener todo bajo control a un brote incontrolable en tan solo una semana”, advierte el ecologista James Lloyd-Smith, de la UCLA, quien inventó el parámetro de dispersión de los virus hace 15 años, citado por el rotativo neoyorquino. pulzo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *