Harold Santana, el talento musical que hoy lloran el vallenato y la música cristiana

La música perdió a uno de sus hombres polifacéticos del vallenato. Harold Santana, guitarrista, acordeonero profesional y arreglista, falleció en el trágico accidente de tránsito ocurrido en la madrugada de este lunes, cuando el bus en el que se desplazaba la agrupación de Kbeto Zuleta cayó al río Ariguaní, mientras regresaba de cumplir compromisos musicales en Sincelejo, Sucre.
Su partida ha causado tristeza tanto en el entorno vallenato como en el ámbito de la música cristiana, donde durante años dejó huella por su talento, su trabajo como instrumentista y su compromiso con los proyectos musicales en los que participó.

A sus 46 años, Harold había construido una trayectoria marcada por la versatilidad. Podía desenvolverse con la guitarra, el acordeón y los arreglos musicales, cualidades que le permitieron acompañar a diferentes intérpretes y contribuir a la producción de canciones.
Pero más allá de los escenarios, su historia estaba ligada a su familia y a su fe. Era padre de tres hijas e hijo mayor del reconocido compositor Henry Santana, con quien compartía el vínculo familiar y la pasión por la música.
DEJÓ HUELLA EN LA MÚSICA CRISTIANA
Durante buena parte de su carrera, Harold Santana acompañó a reconocidos exponentes de la música cristiana, entre ellos Gustavo Jiménez, José David Rangel y Ovidio Aguilar, con quien participaba en presentaciones de Fiesta Celestial, uno de los espacios de encuentro para los seguidores de este género musical.
También hizo parte durante un largo periodo de la agrupación del acordeonero Dagoberto ‘El Negrito’ Osorio, donde aportó sus conocimientos musicales y experiencia como instrumentista.
Su capacidad para adaptarse a diferentes estilos le permitió desarrollar una carrera en la que el vallenato y la música cristiana encontraron puntos de encuentro. En cada proyecto, su trabajo detrás de los instrumentos contribuía a construir el sonido que acompañaba las voces de los artistas.

La muerte de Santana ocurrió en un accidente que también cobró la vida del corista Geovanny Lobo y dejó varios heridos, entre ellos el cantante Kbeto Zuleta y otros integrantes de su agrupación.
La noticia de su fallecimiento golpeó a quienes compartieron con él escenarios, grabaciones y jornadas de trabajo musical. Es la pérdida de un compañero que hizo de su talento una herramienta de trabajo y de su fe una parte esencial de su vida.
Harold Santana deja tres hijas y una familia que hoy llora su ausencia y una trayectoria construida entre guitarras, acordeones y melodías que seguirán hablando de su paso por el mundo artístico.
Su padre, el compositor Henry Santana, manifestó a El País Vallenato, que su hijo era un músico muy completo, tenía estudios de música y aunque empezó cantando llegó a tocar el acordeón, la guitarra y el bajo, pero además era compositor y arreglista.
Recordó que desde niño tuvo inclinación hacia la música. “Él replicaba lo que yo hacía con los instrumentos, se profesionalizó y su trabajo era muy buscado por los cantantes. En esta oportunidad entró por casualidad a la agrupación de Kbeto Zuleta, estaba haciendo el reemplazo a un amigo que tuvo un accidente; apenas tenía dos semanas y viene a ocurrir esta tragedia, es lamentable”, dijo.
