Cesar busca acabar con los estigmas que enfrentan las mujeres lideresas comunitarias

Ser señaladas como conflictivas por reclamar derechos, exigir soluciones o defender las necesidades de sus comunidades es una de las barreras que enfrentan algunas mujeres lideresas. Ante esta realidad, en el Cesar se puso en marcha una iniciativa que busca cambiar esa percepción y abrir nuevos espacios para el reconocimiento de su trabajo.

Se trata de ‘Tejemos Confianza y Vida: Redes de Mujeres para la Seguridad Pacífica y la Paz Territorial’, un programa presentado el pasado 15 de octubre por la Fundación Corona Rosa, en articulación con el Ministerio del Interior, que contará con la participación directa de 40 mujeres lideresas y de base comunitaria.
La propuesta contempla jornadas de formación, diálogo social y concertación, con el propósito de fortalecer las capacidades de las participantes, promover su reconocimiento en los territorios y mejorar las relaciones entre las comunidades y las instituciones públicas.
Uno de los ejes centrales será combatir los prejuicios que rodean el liderazgo femenino. En muchos casos, las mujeres que insisten en la búsqueda de soluciones para sus comunidades son calificadas como intensas, problemáticas o conflictivas, sin que se valore su gestión en favor del bienestar colectivo.
“Necesitamos dejar de verlas como un problema y comenzar a reconocerlas como aliadas fundamentales para el desarrollo de nuestros territorios”, afirmó Nimia Rosa Vega Murgas, directora ejecutiva de la Fundación Corona Rosa.
La iniciativa también incluirá actividades pedagógicas para visibilizar los aportes de las lideresas, formación en prevención de violencias, autocuidado, liderazgo y cultura de paz, así como mesas de diálogo con representantes de entidades públicas y organizaciones comunitarias.
El objetivo es que estos encuentros no se queden únicamente en conversaciones, sino que permitan identificar necesidades y establecer compromisos que respondan a las demandas de las comunidades.
“Se construye cuando las personas se sienten escuchadas, cuando existe respeto y cuando los compromisos se convierten en acciones”, sostuvo Vega Murgas, al referirse a la importancia de recuperar la confianza entre la ciudadanía y las instituciones.
Además de las 40 participantes directas, se estima que el programa beneficiará indirectamente a unas 220 personas, entre familiares, jóvenes y habitantes de las comunidades vinculadas.
