Catorce sectores rurales quedan libres de sospecha de minas antipersonal

La entrega de la Zona 1 beneficia a comunidades de áreas rurales que durante años estuvieron expuestas al riesgo de artefactos explosivos derivados del conflicto armado.
Un nuevo paso hacia la recuperación de territorios afectados por el conflicto armado se concretó en Río de Oro, Cesar, con la declaración de 14 sectores rurales como libres de sospecha de contaminación por minas antipersonal y municiones sin explosionar.
La entrega oficial de la Zona 1 estuvo a cargo de la Brigada de Ingenieros de Desminado Humanitario del Ejército Nacional, luego del trabajo desarrollado por especialistas que durante meses adelantaron labores de verificación en diferentes áreas rurales del municipio.
Los sectores beneficiados son Las Piletas, Meco, San Pedro, Jahuil, Cimarrón, Moñino, Limonal, El Alto Rayo, Sabana Larga, Guaduas, Valle de San José, El Silencio, Cruce de Patiño y Buenavista.
La intervención fue ejecutada por el Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N.° 3 Mayor Edwin Orlando Torres Rodríguez, cuyos integrantes realizaron estudios no técnicos entre el 27 de febrero y el 28 de abril de 2025. Durante este proceso se recopiló y contrastó información suministrada por habitantes y autoridades locales sobre posibles zonas afectadas por artefactos explosivos.
El proceso de liberación del territorio también incluyó acciones de prevención. En total se realizaron 18 actividades de educación en el riesgo de minas, mediante las cuales más de 1.700 personas fueron capacitadas para identificar situaciones de peligro, adoptar comportamientos seguros y reportar la posible presencia de artefactos explosivos.
En estas zonas se cultivan productos como caña de azúcar, maíz, yuca, fríjol, papaya, mango y aguacate, por lo que la recuperación de terrenos adquiere una dimensión económica y social para las familias campesinas.
Río de Oro, ubicado en la frontera con Norte de Santander y caracterizado por una geografía montañosa, ha estado expuesto durante décadas a las dinámicas del conflicto armado que afectaron esta zona del país. En ese contexto, la posible presencia de minas antipersonal y municiones sin explosionar representó una amenaza para campesinos, trabajadores del campo y habitantes que transitan por las zonas rurales.
La declaración de la Zona 1 contó con el aval de la Instancia Interinstitucional de Desminado Humanitario y con el monitoreo y verificación del componente externo de AICMA-CO/OEA, de acuerdo con los procedimientos establecidos para la liberación de territorios.
Más allá de la reducción del riesgo por artefactos explosivos, las autoridades destacan que el desminado humanitario contribuye a recuperar la confianza de las comunidades y fortalecer el vínculo entre la población y las instituciones.
