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Nacional

Revelan versión de Uribe con la que se defenderá en caso por supuesto nexo con paramilitares

Van más de dos décadas desde que la Fiscalía General de la Nación asumió el caso por el supuesto nexo del expresidente Álvaro Uribe Vélez con células paramilitares mientras ejerció como gobernador de Antioquia y, ahora, deberá presentarse a una citación definitiva en la que el ente acusador podría solicitar la absolución de los cargos o, en su defecto, dictar una medida de aseguramiento.

Sin embargo, aunque la cita está programada para el 24 de julio de 2026, en la mañana del martes 30 de junio se conoció la versión libre que el expresidente rindió el 27 de noviembre de 2023 y que, hasta el momento, sería la línea de defensa que mantendrá ante la diligencia próxima.

En aquella declaración revelada por la revista Cambio, Álvaro Uribe negó ante la Fiscalía cualquier reunión o vínculo con paramilitares y rechazó los señalamientos en su contra en un expediente que reúne cuatro hechos en Antioquia: la hacienda Las Guacharacas, las masacres de La Granja y El Aro, y el asesinato de Jesús María Valle.

Ante la Fiscalía, el expresidente advirtió reiteradamente que no tuvo vínculos con grupos paramilitares; además, negó haber actuado por omisión en el caso de La Granja o como determinador en El Aro y en el asesinato de Jesús María Valle. También aseguró que nunca tuvo enemistad con el abogado y sostuvo que su familia ya había vendido Las Guacharacas cuando ocurrieron los hechos que hoy investiga el expediente. Igualmente, cuestionó la credibilidad de testigos como Salvatore Mancuso, Francisco Villalba y Juan Guillermo Monsalve.

Uribe presentó su declaración como respuesta a una investigación que le atribuye grados distintos de responsabilidad entre 1995 y 1998. Ese día, el 24 de julio, la Fiscalía podrá decidir si mantiene el proceso e incluso si solicita una medida de aseguramiento.

El eje de su defensa quedó resumido en una frase que repitió en varios pasajes de su intervención. “No hay un paramilitar que pueda decir que se reunió conmigo”, afirmó al rechazar cualquier contacto o relación con esas estructuras.

La defensa de Uribe sobre La Granja

Sobre la masacre de La Granja, ocurrida el 11 de junio de 1996, Uribe Vélez negó que hubiera existido una omisión de su parte. Aseguró que Ituango era una prioridad de su administración y que la Gobernación trabajaba a diario con Ejército, Policía, Fiscalía, Procuraduría y CTI.

La Fiscalía sostiene que Uribe pudo haber incurrido en omisión durante la masacre de La Granja, perpetrada el 11 de junio de 1996 por las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá. Según los investigadores, el entonces gobernador habría tenido información sobre la inminente incursión y no actuó para evitarla.

El testimonio del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso ante la JEP en 2023 resultó ser determinante, pues lo señala como responsable indirecto a través de su secretario de Gobierno,Pedro Juan Moreno.

Uribe situó en el centro de este capítulo a Pedro Juan Moreno, su entonces secretario de Gobierno que, según diversos relatos, sería el enlace entre paramilitares y funcionarios públicos y las Fuerzas Armadas. El exmandatario dijo en su momento que su nombramiento respondió a un acuerdo político y no a una relación con el paramilitarismo.

El expresidente cuestionó además los cambios en el relato de Mancuso. “Mancuso primero dijo que Pedro Juan nada sabía de la masacre de La Granja, y ahora dice que sí sabía; incluso, ya extraditado, había dicho que Álvaro Uribe Vélez no tuvo nada que ver en El Aro, ni directa ni indirectamente, y hoy sostiene que, como Pedro Juan sabía, yo, que era el gobernador, tenía que saber. A tantas masacres que ocurrieron en Antioquia se les dice injustamente ‘omisión’”, sostuvo en la versión libre obtenida por la revista Cambio.

También rechazó que se le atribuya responsabilidad por las limitaciones de la fuerza pública en ese momento. Señaló que las autoridades de Ituango hablaban de 100 hombres entre Ejército y Policía cuando necesitaban 1.000, y que además había problemas de transporte y falta de helicópteros.

“¿Que el grupo de La Granja recorriera la carretera desde Caucasia y pasara frente a la Policía y el Ejército es un argumento para señalar de omisivo al gobernador, con esas circunstancias de orden público? Las autoridades de Ituango decían que no tenían sino 100 hombres entre Ejército y Policía cuando necesitaban 1.000: la fuerza pública estaba desprotegida, había una enorme dificultad para transportarla y carencia de helicópteros”, comentó Uribe ante la Fiscalía.

Qué dijo Uribe sobre El Aro

En el capítulo de El Aro, Uribe negó haber sido determinador de la masacre ocurrida entre el 22 y el 31 de octubre de 1997. Ese episodio dejó 17 campesinos asesinados, 42 viviendas incendiadas, más de mil reses robadas y cerca de 1.400 habitantes desplazados, según el expediente.

Frente a la declaración de Mancuso ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), según la cual la incursión fue un pedido transmitido desde la Gobernación por medio de Pedro Juan Moreno, Uribe insistió en que el exjefe paramilitar había dado antes otra versión. “Eso es un abuso”, dijo al cuestionar el razonamiento que lo vincula con las Convivir, con Moreno y con la masacre dentro de una misma hipótesis.

También atacó la credibilidad del exparamilitar Francisco Villalba, quien afirmó haber estado en una reunión previa a la incursión con Uribe, mandos militares y jefes de las Autodefensas. El expresidente respondió que Villalba ubicó en ese supuesto encuentro al general Alfonso Manosalva Flórez, pese a que el oficial había muerto seis meses antes de la matanza.

Uribe rechazó además la versión sobre una reunión con Mancuso antes de El Aro, supuestamente facilitada por el entonces coronel Raúl Suárez. Aseguró que ese encuentro nunca existió y que Suárez solo visitó su finca para revisar el esquema de seguridad asignado tras un intento de secuestro en 1988.

Según su declaración, cuando recibía denuncias sobre posibles nexos entre militares y paramilitares las trasladaba a las autoridades. Citó una queja que la periodista Margarita María Tobón presentó dos meses antes de la masacre y dijo que él la puso de inmediato en conocimiento de la Fiscalía.

“Dos meses antes de la masacre de El Aro, la periodista Margarita María Tobón presentó una queja sobre la supuesta confabulación y de inmediato puse la denuncia ante la Fiscalía, ante el fiscal regional Mancilla; ahí está la copia. Pero era muy difícil puntualizar que iban a hacer la masacre: la comunicación para vehículos era casi inexistente, las trochas eran malas, estaba la distancia. Nosotros hacíamos todas las denuncias y la fuerza pública iba; el propio presidente Samper lo trató en el Consejo de Seguridad, con Horacio Serpa como ministro del Interior, antes de El Aro”, señaló Uribe en su versión libre revelada por la revista Cambio.

Las explicaciones sobre Jesús María Valle y Las Guacharacas

En el caso del asesinato de Jesús María Valle, cometido el 27 de febrero de 1998 en Medellín, la Fiscalía busca establecer si la cadena que varios declarantes ubican en Pedro Juan Moreno podía llegar hasta el entonces gobernador. Uribe respondió que su relación con el abogado no fue de enemistad y que ambos trabajaron juntos frente a la crisis humanitaria de Ituango.

“Nunca tuve enemistad con él”, afirmó. Añadió que de la reunión de diciembre de 1996 surgieron una comisión de paz y el programa de “neutralidad activa”, y dijo que ese material prueba que la Gobernación sí actuó ante las denuncias sobre el municipio.

También negó la versión según la cual la Gobernación impidió que Valle viajara en un helicóptero oficial para inspeccionar fosas comunes denunciadas en Ituango. “Es falso”, respondió, y agregó que existe una declaración de Jaime Jaramillo, entonces comisionado de Paz de Antioquia, según la cual el propio Valle decidió no abordar la aeronave.

Uribe sostuvo además que cuando ocurrió el asesinato él ya había terminado su mandato y estaba en la Universidad de Oxford. Con esa reconstrucción buscó descartar que, a través de Moreno, hubiera participado en la cadena de decisiones que condujo al crimen.

En el capítulo de Las Guacharacas, finca ubicada entre San Roque y Yolombó, rechazó la tesis de que ese predio hubiera servido para la conformación del Bloque Metro con participación suya. Dijo que su familia vendió la hacienda después del asesinato de su padre, Alberto Uribe Sierra, en 1983, y que para cuando llegó el padre de Monsalve como administrador el lugar ya no pertenecía a los Uribe.

Sobre Monsalve, uno de los testigos del caso, afirmó que no fue cercano a él. “Apenas me vio una vez”, dijo, antes de insistir en que nunca fue su trabajador ni hizo parte de su entorno.

En ese mismo bloque volvió a su tesis general sobre los testimonios en su contra. “No hay un paramilitar que pueda decir que se reunió conmigo, que me conoce, que fue amigo mío. El único que lo ha dicho es Mancuso”, sostuvo. Con Infobae

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