“Ley de la Música fortalece a operadores y al sector cultural”: Rafa Manjarrez

Tras varios años de discusión y concertación entre el sector cultural, el Gobierno nacional y el Congreso de la República, la Ley de la Música superó su último debate en la Cámara de Representantes y quedó a un paso de convertirse en una realidad jurídica, a la espera de la sanción presidencial.
La nueva legislación busca transformar las condiciones de desarrollo de la industria musical colombiana mediante instrumentos de financiación, incentivos económicos y mayores garantías para artistas, compositores, intérpretes, productores y gestores culturales.
Uno de los aspectos más relevantes es la creación de un Fondo Especial para la Música, concebido como una herramienta de apoyo permanente para proyectos de creación, circulación, formación e investigación musical. El mecanismo permitirá reinvertir recursos generados por la propia actividad cultural en el fortalecimiento del sector, siguiendo un modelo similar al que ha impulsado el crecimiento de la industria cinematográfica nacional.
La norma también establece beneficios tributarios para los trabajadores de la música, incluyendo la exención del IVA en la adquisición de instrumentos musicales, software especializado y equipos tecnológicos destinados a la producción sonora. Asimismo, incorpora medidas para facilitar la movilidad de artistas y personal técnico dentro y fuera del país.
El presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco), Rafa Manjarrez, celebró la aprobación de la iniciativa y destacó que el texto final incluyó disposiciones favorables para el ecosistema musical. Según explicó, durante la discusión legislativa fueron retirados algunos artículos que generaban preocupación entre los actores del sector.
“Esta ley tiene aspectos importantes que redundan principalmente en los operadores de la música y se excluyeron los artículos que afectaban a esta institución. Al final, la Ley de la Música es un beneficio que favorece a todo el sector”, expresó Manjarrez.
La nueva normativa también promueve la inclusión y la equidad dentro de la actividad cultural. Entre sus disposiciones establece que los festivales financiados con recursos públicos deberán garantizar una participación mínima del 40 % de artistas emergentes y mujeres músicas, ampliando las oportunidades de visibilidad y circulación para nuevos talentos.
Además, reconoce la importancia de las músicas tradicionales y comunitarias, a las que dedica un capítulo especial orientado a su protección, promoción y preservación como parte fundamental del patrimonio cultural colombiano.
Otro avance significativo es el fortalecimiento de las garantías relacionadas con los derechos de autor y la institucionalización del Sistema de Información de la Música (SIMUS), una plataforma que permitirá recopilar datos estratégicos para diseñar políticas públicas más eficientes y medir el impacto de las inversiones en el sector cultural.
