Papa León XIV lanza advertencia en el aniversario de la catástrofe de Chernóbyl

El papa León XIV lanzó este domingo una advertencia sobre los riesgos que implica usar tecnologías nucleares en la actualidad, al tiempo que conmemoró el 40.º aniversario del desastre de Chernóbyl.
«Hoy se cumplen 40 años del trágico suceso de Chernóbyl, que dejó una huella imborrable en la conciencia de la humanidad. Sirve como advertencia sobre los riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más potentes», manifestó el sumo pontífice ante los fieles en la plaza de San Pedro.
«Encomendemos la misericordia de Dios a quienes fallecieron y a quienes aún sufren las consecuencias del desastre. Espero que el discernimiento y la responsabilidad prevalezcan siempre en todos los niveles de toma de decisiones, para que todo uso de energía atómica esté al servicio de la vida y la paz», puntualizó.
Después de rezar la oración mariana del Regina Caeli de este IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, el Papa hizo un llamamiento para que, en todos los niveles de toma de decisiones, prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz”.
El Pontífice dijo que este trágico acontecimiento “sigue siendo una advertencia sobre los riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más potentes”. Y encomendó “a la misericordia de Dios a las víctimas y a quienes aún sufren sus consecuencias”.
El 26 de abril de 1986, un reactor de la central nuclear de Chernóbyl, situada a unos 90 kilómetros al norte de Kiev, en Ucrania, explotó, causando la muerte inmediata de 31 personas y la de otras 15.000 en los años siguientes, debido al envenenamiento por radiación. La zona se convirtió en un santuario radiactivo donde la evolución escribe sus propias reglas.
De otro lado, este IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, el Papa León XIV dirigió la oración mariana del Regina Caeli desde la ventana del Palacio Apostólico. En su alocución previa dijo que, “Jesús, el Buen Pastor nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos”.
“Hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia”, precisó. Y propuso las siguientes preguntas:
“¿Quién queremos que guíe nuestras vidas? ¿Quiénes son los “ladrones” que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo han logrado, o hemos podido rechazarlos?”.
Al comentar el Evangelio de este IV Domingo de Pascua, el Santo Padre indicó que, el texto bíblico nos presenta las palabras de Jesús, que se compara con un pastor y luego con la puerta del redil. Al referirse a Jesús como pastor, el Pontífice afirmó que, hay un contraste entre el pastor y el ladrón; y más adelante, de modo aún más claro dice: «El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia».
“La diferencia es clara: el pastor tiene un vínculo especial con sus ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil; si alguien, en cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere robar las ovejas”.
Asimismo, el Obispo de Roma señalo que, Jesús nos dice que está unido a nosotros por una relación de amistad: nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos.
“Jesús no viene como un ladrón para robarnos la vida y la libertad, sino para guiarnos por el camino correcto. No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a iluminarla con la luz de su sabiduría. No viene como si fuera a contaminar nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y duradera. Quienes confían en Él no tienen nada que temer; Él no menosprecia nuestra vida, sino que viene a dárnosla en abundancia”.
El Santo Padre recordó que, estamos invitados a reflexionar y, sobre todo, a vigilar nuestros corazones y nuestras vidas, porque quienes entran en ellos pueden multiplicar la alegría o, como un ladrón, pueden robárnosla.
“Los ‘ladrones’ pueden adoptar muchos rostros: son aquellos que, a pesar de las apariencias, coartan nuestra libertad o no respetan nuestra dignidad; son creencias y prejuicios que nos impiden tener una visión clara de los demás y de la vida; son ideas erróneas que pueden llevarnos a tomar decisiones negativas; son estilos de vida superficiales o consumistas que nos vacían interiormente y nos impulsan a vivir siempre fuera de nosotros mismos. Y no olvidemos tampoco a esos “ladrones” que, saqueando los recursos de la tierra, librando guerras sangrientas o alimentando el mal en cualquiera de sus formas, no hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un futuro de paz y serenidad”. (Con información de RT y Vatican News).

