lunes, abril 22, 2024
Opinión

La Fuerza de Creer

“Si usted cree en lo que siempre ha creído; entonces siempre pensará lo que siempre ha pensado; y siempre actuará como siempre ha actuado; y siempre obtendrá lo que siempre ha obtenido”
Marilyn Ferguson


En 1998 revisé repetidas veces el video del motivador Carlos Marín donde explicaba el ciclo del éxito. Aprendí e interioricé que la creencia es el inicio de un ciclo que puede conducir al éxito o al fracaso, según la creencia sea positiva o negativa, respectivamente. Por tanto, si anhelamos tener éxito, es menester revisar nuestras creencias e identificar si estas son positivas o negativas a fin de afianzar las primeras y modificar las segundas.

En mi libro Despierta Ese Algo, explico lo siguiente: “Las creencias son dinámicas, y por tanto las podemos cambiar. Lo ideal es convertir una creencia negativa y volverla positiva, y evitar lo contrario. Aun cuando parezca ilógica, una creencia positiva no es perenne y se puede volver negativa con el transcurrir del tiempo. Por ejemplo, una mujer que afirma: <<Los hombres son malos>>, dado que fue violada siendo una niña. Esta creencia la mantiene alejada de los hombres, pues justificó su creencia con las noticias de violaciones que veía en la televisión, escuchaba de la radio, leía en los periódicos o de parte de familiares y amigos. Ese conocimiento la llevó a tomar una acción: alejarse de los hombres; acción repetitiva que se le convirtió en un hábito. En un principio esto le fue de mucha utilidad, pues tuvo éxito para no ser ultrajada nuevamente por un hombre, y este éxito consolidó su creencia. Pero con el transcurrir del tiempo, lo que consideró un éxito se transformó en un fracaso para su vida, eludiendo una relación de pareja. Ahora, a la edad de 50 años, es una mujer soltera, amargada y envejecida.”

Como puede ver con el ejemplo anterior, las creencias negativas nos limitan, por lo que algunos la denominan Creencias Limitantes, es decir, nos impiden lograr lo que deseamos; mientras que las creencias positivas nos ayudan a expandirnos, nos ayudan a crecer y trascender, es decir nos permiten alcanzar las metas definidas, por la que también se les conoce como Creencias Expansivas. Por tanto, si se quiere convertir una vida de fracasos en una vida de éxitos, es menester modificar las creencias limitantes por creencias expansivas, dado que los actos y comportamientos de una persona están determinados por sus creencias, por lo que cree que es cierto y deseable.

En el libro Convierta los problemas en oportunidades, María Mercedes Pérez de Beltrán y Carlos Devis explican que: “Cuando una persona tiene una creencia, la tiene porque la considera correcta, así esta obre en contra suya. De esta manera selecciona la información que confirma su punto y actúa produciendo resultados que corroboren lo mismo.” Es por esto por lo que una persona que cree firmemente en la escasez termina teniendo una vida de pobreza y privaciones; pero para ella eso tiene un sentido, y buscará información para justificar su comportamiento; por ejemplo, en la religión, afirmando que “Para entrar al reino de los cielos se debe ser pobre”. Por otro lado, si la persona cree en la abundancia, piensa únicamente en ella, comenta el tema con los demás y actúa en consecuencia, logrando una vida de bienestar y felicidad. Igualmente buscará información para reforzar su creencia; pues utilizando el mismo ejemplo de la religión, afirmará convencida “Todo lo puedo en cristo que me fortalece.”

No solo a nivel personal se tienen creencias, sino también a nivel organización, las cuales definen la cultura organizacional. De ahí la importancia de definir credos empresariales u organizacionales que muevan la pasión de la gente y orienten el comportamiento colectivo de la empresa o entidad hacia la excelencia. Además, estos principios rectores organizacionales centran a los directivos para toma de decisiones.

El epígrafe es muy claro, nuestras creencias se convierten en paradigmas rectores de nuestras vidas y filtran toda la información de nuestro entorno. Los resultados de nuestra vida dependen de nuestras creencias; por tanto, si pretendemos lograr resultados diferentes debemos modificar nuestras creencias. No obstante, “muchas personas insisten en mantenerse aferradas a alguna creencia vieja, anticuada, que se interpone en el camino de sus experiencias de salud, éxito o felicidad. Prefieren guardar sus viejas creencias más bien que avanzar hacia la libertad. Podríamos llamarle a esto una forma de orgullo espiritual.”, explica Dan Custer en el libro La mente en las relaciones humanas.

En el libro La magia de pensar en grande, David Joseph Schwartz insta al lector: “Usted puede mover una montaña con la creencia. Usted puede ganar el éxito creyendo que puede ganarlo. No hay nada mágico ni místico acerca del poder de la creencia, La creencia trabaja en este sentido. La creencia, la actitud <<soy positivo, luego puedo>>, genera el poder, la destreza y la energía que usted necesita para hacerlo. Cuando cree yo puedo hacerlo, el cómo hacerlo se desarrolla.” La creencia es una fuerza que obra a su favor, o en su contra, según como la utilice.

Así que tengamos presente esta aseveración del Dr. Schwartz: “La creencia en los grandes resultados es la fuerza impulsora, el poder que respalda los grandes libros, juegos, descubrimientos científicos. La creencia en el éxito se halla detrás de todos los negocios prósperos, la iglesia, las organizaciones políticas. La creencia en el éxito es un ingrediente básico, absolutamente esencial en la gente afortunada. Crea, crea realmente en que puede tener éxito y lo tendrá.

Reflexiona un poco acerca de cómo vives. ¿Eres feliz?, ¿has logrado hacer realidad tus sueños?, ¿Qué te gustaría tener o hacer? Si sientes que no eres feliz, que no has logrado todos tus sueños, si no has podido obtener lo que deseas o hacer lo que te gusta, es debido a tus creencias. ¿Cuáles creencias te limitan?, ¿qué frases escuchaste en tu niñez que consideras como una verdad que te impiden avanzar? Cierra los ojos y hazte estas preguntas. Medita con calma y escribe lo que primero surja en tu mente y revisa al respecto. Recuerda, tu puedes cambiar las creencias limitantes.

Con este ejercicio desarrollarás la fuerza de creer, pues tú puedes llegar a una creencia, una convicción, de que puedes dar un tratamiento efectivo a tu vida y llegar a un estado de fe positiva acerca de ti mismo. Cuando crees en ti, todo es posible, fuerzas inteligibles te guían para que la acción sea la correcta y lograr todo lo que anhelas.

La fuerza de creer se aplica a las áreas de tu vida. En cuanto a la salud, Bruce Lipton, en su libro La biología de las creencias, explica su descubrimiento de cómo las células se activan con los pensamientos y las creencias hasta lograr revertir una enfermedad, e introduce el concepto de epigenética. Las creencias nos permean e interfieren en todas las dimensiones de nuestra vida: relaciones, dinero, trabajo, inteligencia, etc.

Conforme a tus creencias puedes tener salud, éxito o felicidad, o bien enfermedad, fracasos e infelicidad. Es muy importante para una persona que desea una vida de bienestar trabajar en sus creencias. A medida que limpies tus creencias limitantes, tendrás la libertad de estar en armonía vibracional con lo que verdaderamente deseas, aunque conscientemente no estés tratando de hacerlo, que es naturalmente lo que haces la mayoría de las veces.

En lo que concierne al dinero, T. Harv Eker, en el libro Los secretos de la mente millonaria, explica que: “Todos tenemos un patrón personal del dinero arraigado en nuestro subconsciente, y es este patrón, más que cualquier otra cosa, lo que determinará nuestra vida financiera. puedes saberlo todo sobre mercadotecnia, ventas, negociaciones, acciones, prosperidad inmobiliaria y finanzas en general, pero si tu patrón del dinero no está programado para el éxito nunca tendrás mucho dinero; y si, de algún modo lo consigues, ¡lo perderás con gran facilidad!” Y orienta al lector los secretos para librarse de creencias inconscientes alrededor del dinero y cambiar de la pobreza a la riqueza. ¿Por qué crees que un 1% de la población gana aproximadamente el 96% de todo el dinero del mundo? ¿Crees que es por casualidad? No, es porque entienden los secretos de la mente millonaria.

Luis Huete en el libro Construye tu sueño explica que un buen sistema de creencias, que favorezca la consecución de los sueños personales, tiene dos características esenciales:

  1. No le pone trabas innecesarias a la satisfacción de las necesidades emocionales básicas, es decir, se fija por unas reglas claras y sencillas, y
  2. Está planteándose nuevos retos en forma continua para que la persona alcance mayores metas.”

Así que no te pongas trabas en cuanto a lo que deseas o lo que quieres, independientemente de la salud, el éxito, a la riqueza o la felicidad. Tú puedes lograr todo lo que quieras, pero debes creer en ti, debes cambiar las pequeñas certezas personales (creencias limitantes) que has adoptado con mucho o poco fundamento. Los únicos limites que tiene una persona son mentales.

Y cuando empiezas a lograr resultados positivos, aparecerán en tu vida nuevos retos en forma continua, la experiencia de Wayne Dyer contada en su libro La fuerza de creer pone de manifiesto que progresivamente se alcanzan mayores metas logrando una transformación, la cual define como la capacidad y la voluntad de vivir más allá de su forma. Categóricamente Dyer asevera: “El usted real, el único usted, es en un 99 por ciento invisible, intocable, inodoro e indiferente a los sentidos físicos, que sólo la forma conoce. La mayor parte de lo que usted es en realidad, va más allá de la forma. Se le llama mente, sentimientos, pensamientos o conciencia superior, pero, en cualquier caso, resulta claro que no es la forma. Todos sus pensamientos y su conocimiento espiritual existen en esta dimensión sin forma, informe.

Desarrolla la fuerza de creer, pues como lo expresó Mahatma Gandhi:

“Tus creencias se convierten en tus pensamientos,
tus pensamientos se convierten en tus palabras,
tus palabras se convierten en tus actos,
tus actos se convierten en tus hábitos,
tus hábitos se convierten en tus valores,
tus valores se convierten en tu destino.

Hagamos nuestro destino más promisorio, lleno de prosperidad y felicidad. Si cambias tus creencias para ser una persona más positiva y emprendedora, contribuyes significativamente con la construcción de un mundo mejor.

Por: Carlos Rafael Melo Freyle

 

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