sábado, abril 13, 2024
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Irán vota en unas elecciones dominadas por los conservadores y la apatía popular

Irán celebra este viernes unas elecciones al Parlamento dominadas por los conservadores y en medio de un descontento popular que amenaza con una baja participación, en los primeros comicios en el país desde las protestas desatadas por la muerte de Mahsa Amini en 2022.

Unos 60.000 colegios electorales abrieron sus puertas a las 08:00 de la mañana hora local (4:30 GMT) y permanecerán abiertos hasta las 18:00 de la noche (14.30 GMT) para los 61 millones de iraníes llamados a las urnas.

El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, fue el primer iraní en depositar su papeleta en un acto televisado en el que llamó de nuevo a votar para “decepcionar a los enemigos” ante la aparente indiferencia del electorado.

“Hagan a nuestros amigos felices y decepcionen a nuestros enemigos. Por favor, voten”, dijo el religioso.

En el polo opuesto, cientos de activistas, políticos, estudiantes y profesores han llamado a la abstención en los comicios, entre ellos la premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, que considera el boicot como “una obligación moral para los iraníes que aman la libertad y buscan la justicia”.

Descontento

Las encuestas sitúan la participación entre un 30 % y un 41 %, en comparación con las legislativas de 2020 en las que votó un 42 %, el nivel más bajo en la historia de la República Islámica, que ha dado siempre gran importancia al alto número de votos como prueba de su legitimidad y respaldo popular.

Mujeres iraníes con velo emitien sus votos en las elecciones legislativas iraníes en una mezquita en Shahre-Ray, en el sur de Teherán, este 1 de marzo . EFE/EPA/Abedin Taherkenareh

De esta manera, estas elecciones miden el nivel de descontento de la población con la República Islámica después de la represión policial contra las protestas desatadas por la muerte de Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico y en las que murieron 500 manifestantes y otros ocho fueron ahorcados.

A ello se suma una mala situación económica y la descalificación de candidatos reformistas por el Consejo de los Guardianes, que veta las leyes que se aprueban en el parlamento y a los aspirantes políticos.

Así, entre los 15.200 candidatos -1.713 de ellos mujeres- entre los que pueden elegir los iraníes para los 290 escaños parlamentarios apenas hay políticos reformistas, que han llamado al boicot.

También se vota a los 88 clérigos de la Asamblea de Expertos, órgano que se elige cada ocho años y que podría jugar un papel determinante en este mandato, dado que Jameneí tiene 84 años.

Los medios estatales bombardearon televisiones, páginas web y redes sociales con imágenes de largas colas y un aparente gran entusiasmo en los colegios electorales.

Voto elegido y obligado

La fiesta de la democracia la vivieron desde parejas que acudieron a votar tras casarse en la ciudad de Saveh, vecina de Teherán, a un taxista de la urbe de Gorgan que aseguraba que ha convencido a 250 indecisos de que votaran, según medios.

Una mujer iraní muestra su dedo cubierto de tinta después de emitir su voto en las elecciones legislativas iraníes en la mezquita de Ershad en el norte de Teherán, este 1 de marzo.EFE/EPA/Abedin Taherkenareh

“Lo he hecho (votar) para demostrar mi apoyo a la República Islámica y frustrar a los enemigos. Nuestra participación muestra al mundo que el sistema tiene mucho apoyo público”, dijo a EFE Fatemeh, una ama de casa de 52 años, en el centro de Teherán.

En este colegio electoral del centro de la capital, unas 10 personas esperaban para votar, una situación parecida a los cuatro centros que visitó EFE.

Ali Reza, empleado de 56 años de una empresa gubernamental, también votó, pero expresó una opinión diferente.

“Yo voté en contra de mi voluntad. En las empresas, sobre todo de Gobierno, siempre controlan quién ha votado y quien no”, aseguró.

Protestas

En medio de la jornada electoral, el cantante Shervin Hajipour anunció que ha sido condenado a tres años y ocho meses de cárcel por “propaganda contra el sistema e incitación a los disturbios” por su canción “Baraye” (Para), himno de las protestas.

El estribillo de la canción es “Mujer, vida, libertad”, el eslogan que resonó en Irán durante los meses que duraron las protestas en las que se pidió el fin de la República Islámica.

Algo que muchos en el país persa no olvidan, especialmente jóvenes y mujeres.

“Votar en las elecciones de la República Islámica me convertiría en cómplice de sus crímenes”,  dijo a EFE Maryam días antes de las elecciones en Teherán. Con EFE

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