miércoles, febrero 21, 2024
Opinión

Confiar en sí mismo fortalece el Entusiasmo

“La fe puesta en acción nos permite recobrar la confianza en sí mismo.”
Carlos Melo Freyle
Libro Despierta ESE ALGO


La palabra confianza proviene del latín confidine, que significa con fe. Cuando crees en ti mismo, cuando lo haces con entusiasmo, tu gran fe le da a tu espíritu la fuerza para convertirte en un hombre increíble, tal como aconteció con el Dr. David Banner, quien tras la muerte de su esposa en un accidente de tránsito se consagró a buscar las explicaciones científicas de porqué otras personas en situaciones similares sacaron una fuerza increíble para salvar a sus seres queridos, pero para él fue imposible. Claro, un científico tiene la convicción de que no puede levantar un vehículo de 1,2 toneladas o más, pero una madre con fe y decidida a salvar a su hijo puede lograrlo.

La fe aumenta la adrenalina en nuestro cuerpo y le permite a una persona realizar un esfuerzo sobrehumano. Tengamos siempre presente la lección que imparte Jesús de Nazareth a sus discípulos: “Si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” (S. Mateo 17:20-21). Los doctores Fox en su libro ¡Despierta, estás vivo! Una receta médica para vivir más sano a través del pensamiento positivo explican que el creer es el ojo del espíritu, y por ello precisan: “Lo que ves (aquello en lo que crees) es lo que recibes. Si ves salud, felicidad y éxito, tu espíritu responderá a esa gran visión, poniendo en marcha eventos bioquímicos que llevan a mayor energía, productividad y salud.”

Lo anterior es esencial internalizarlo, comprenderlo y grabarlo en tu inconsciente, pues no importa cuánto dinero tengas, ni tu nivel académico, ni tu género, ni el color de tu piel; lo que importa es la confianza en ti mismo, esa es la clave del éxito. Y es menester clarificar que creer en sí mismo no es una altivez egoísta y egocéntrica; simple y llanamente es reconocer, tranquila pero firmemente, que eres importante. Y ser importante es volverte consciente de tu valía, de lo maravilloso que eres, pues no debemos preocuparnos por ser importante para otros, sino ser importantes sin depender de nada ni de nadie. Somos importantes por el sólo hecho de estar vivos.

Robert L. Shook y Hebert M Shook en el libro Cómo ser el completo vendedor profesional argumentan que “al estudiar la vida de aquellas personas que han logrado triunfar plenamente podemos descubrir que poseen un cierto grado de jactancia, un aura de confianza, un sentido de aventura y un fuerte orgullo. Son personas de acción. Piensan positivamente y, por consiguiente, también actúan de manera positiva; es decir, tienen una imagen de sí mismo muy positiva… y es precisamente esta imagen la que proyectan a todos los que le rodean. Su imagen mental los acompaña constantemente a todas partes; determina el tipo de persona que, según los demás, es; y, lo que aún es más importante, determina el tipo de persona que realmente es.”

La vida de toda persona es influenciada y moldeada por la opinión que tenga de sí misma. Los adelantos que se ha tenido en la psicología de la conducta nos advierten que “el hombre es lo que cree”. Pero ¿cómo puede creer una persona100% en sí mismo en todo momento? Según la respuesta de los doctores Fox, eso es difícil de hacerlo. Y por ello recomiendan: “Si crees en ti el 51%, el 51% del tiempo, has tenido un buen comienzo. 51% es suficiente para cambiar tu comportamiento, lo suficiente para ponerte en movimiento, caminar y hablar como si ya tuvieras éxito. Tu nuevo comportamiento se verá reflejado en una mejor salud mental y física, animándote a creer incluso más. Comienza a creer en ti mismo hoy.”

David Joseph Schwartz refrenda lo anterior, cuando escribe en su libro La magia de pensar en grande lo siguiente: “Toda confianza es adquirida, desarrollada. Nadie nace con la confianza. Las personas que usted conoce que irradian confianza, que han vencido la preocupación, que se hallan a sus anchas en todas partes y en todo tiempo, adquirieron su confianza poquito a poco.” Y tal como lo expreso en el epígrafe, la confianza se construye poniendo la fe en acción, lo que clarifico en mi libro Despierta ESE ALGO con la gráfica de al lado.

Cuando logramos resultados positivos, es decir, cuando obtenemos éxitos, nuestra confianza aumenta. Claro, en esos casos se adquiere una comprensión de lo que ejecutamos. Por tanto, es esencial actuar inspirado por la fe positiva cuando no se tiene la certidumbre de algo. ¿Pero qué pasa cuando no se logra lo que anhelamos en el tiempo estimado? Es estos casos Dios nos está poniendo a prueba; luego entonces, debemos optar por pasar de “Yo creo” a “Yo aun creo”. Permíteme explicarte.

Por lo general, cuando lo que anhelamos no resulta pese a nuestra fe positiva (Yo creo), y por el contrario todo se torna adverso, con las manifestaciones y circunstancias de que no se puede lograr, lo que la mayoría de la gente hace es perder la esperanza, y llenarse de duda o temor. Si damos cabida a la fe negativa en nuestros pensamientos y sentimientos, el temor se hará mayor y desaparece la confianza en sí mismo. Ante estas eventualidades es menester fortalecer la confianza en sí mismo y activar esa fe positiva y sentir que lo voy a lograr, es decir, pensar y sentir que “Aun creo” que es posible.

He visto decena de jugadores de futbol patear un penal. Es evidente que desde que el jugador toma el balón, sus gestos y su mirada hacen evidente que concretará o errará el gol. La postura de confianza en sí mismo o el miedo se hace visible hasta en la pantalla de TV. Cuando una persona no confía en sí mismo, se llena de temor; y éste conduce al fracaso personal. Lo crítico es que la sumatoria de temores personales generan un temor colectivo, pues debemos admitir que el temor se ha extendido en el mundo. Está presente en forma de guerras, asesinatos, avaricia, codicia, envidia y mucho más. Cada día los medios de comunicación anuncian noticias tristes y nefastas de intolerancia y de violaciones de derechos humanos, las cuales tienen orígenes en el miedo colectivo.

Si anhelamos una paz estable y duradera en el mundo, es perentorio recobrar la confianza en sí mismo, y de esta manera convertirnos en personas confiables que generan armonía y paz en su entorno. Amigo lector, tu debes y puedes fortalecer tu confianza en ti mismo. Aumente su autoconfianza para satisfacer su propia conciencia. Emplee la acción técnica para curarse del miedo y crear confianza. Para esto, sugiero leer el capítulo 3 del libro La magia de pensar en grande de David Joseph Schwartz, titulado: Construya la confianza y destruya el miedo.

La confianza es la segunda de las cinco virtudes cardinales que conciben los doctores Fox para lograr una transformación en salud, éxito y felicidad. En el escrito de la semana anterior abordamos la primera virtud cardinal: El entusiasmo. El lector interesado en autoevaluar su nivel de entusiasmo puede solicitarme por WhatsApp (3153921373) o por correo electrónico (cmelofreyle@gmail.com) le envíe las dos pruebas aludidas en el escrito, que fueron omitidas en dicha publicación. Llénate de entusiasmo y desarrolla la confianza en ti mismo, porque de esta manera no sólo adquieres tu poder interior y ambicionas mejores condiciones de vida para ti, sino que además contribuyes con la construcción de un mundo mejor.

Por: Carlos Rafael Melo Freyle

 

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