Jorge Oñate tendrá busto en su natal La Paz

Con una jornada cargada de simbolismo y tradición, el municipio de La Paz conmemoró el quinto aniversario del fallecimiento del Jilguero de América, Jorge Oñate González, leyenda del vallenato y referente cultural del Caribe colombiano.
La conmemoración tuvo como acto central una solemne eucaristía en su memoria, en la que participaron familiares, músicos, seguidores y gestores culturales. La ceremonia se convirtió en un espacio de evocación colectiva donde se resaltó no solo la dimensión artística del llamado Jilguero de América, sino también su vínculo con la comunidad que lo vio nacer.
Durante el homenaje, representantes del sector cultural coincidieron en que la obra de Oñate constituye uno de los patrimonios simbólicos más relevantes del municipio.
José Enrique Feria, profesional del área cultural, explicó que la jornada busca mantener vigente el repertorio del artista y fortalecer su difusión entre nuevas generaciones. Señaló que la memoria musical de Oñate forma parte de la identidad local y continúa siendo motivo de orgullo comunitario.

En esa misma línea, las autoridades reiteraron que la institucionalidad tiene el compromiso de impulsar iniciativas pedagógicas, culturales y logísticas que permitan preservar su legado dentro del circuito cultural regional.
ARTISTAS RECUERDAN AL MAESTRO
El cantante Iván Villazón evocó la fecha como un momento en que el vallenato “se cubrió de luto”, invitando a los seguidores a mantener viva su memoria a través de su música.
Por su parte, Poncho Zuleta resaltó la dimensión humana del intérprete y lo calificó como uno de los cantantes más influyentes del género, recordando décadas de amistad y escenarios compartidos.

BUSTO EN SU HONOR
El alcalde de La Paz, Wilson Rincón Álvarez, lideró los actos protocolarios y anunció medidas para perpetuar el homenaje, entre ellas la instalación de un busto y una escultura conmemorativa.
Asimismo, en el marco de la conmemoración, el Concejo Municipal oficializó el 28 de febrero como el Día del Oñatismo, una fecha que busca institucionalizar espacios de promoción cultural, investigación musical y actividades pedagógicas en torno a su obra.
Oñate no fue solo un intérprete; fue el pionero que separó el rol del cantante del acordeonero, dándole una identidad propia al vocalista en el conjunto típico. Desde sus pininos con “Los Guatapurí” a finales de los 60, hasta su época de gloria con los Hermanos López, el “Jilguero de América” trazó un camino de excelencia.
Logró recolectar más de 25 discos de oro y múltiples platinos a lo largo de cinco décadas; inmortalizar clásicos como “El Cantor de Fonseca” y “Diosa Divina”; y mantener una postura firme de respeto por las raíces, rechazando fusiones que alejaran al género de su esencia pura.

