La mala infraestructura vial terciaria: un obstáculo para el desarrollo agropecuario del Cesar
En el Cesar, como en muchas regiones rurales de Colombia, la infraestructura vial no es solo un elemento de movilidad, sino un factor estructural para el desarrollo económico y social. Sin embargo, la realidad muestra que la mala condición y falta de intervención adecuada en gran parte de la red vial terciaria limita de forma significativa el potencial del sector agropecuario, que representa una parte sustancial de la economía rural del departamento.
La red vial del Cesar forma parte de una red vial nacional más amplia; a nivel país, el sistema total de carreteras suma aproximadamente 205.100 km, de los cuales cerca de 142.284 km, es decir, el 69%— son vías terciarias. Estas vías, que conectan zonas rurales y veredales con centros urbanos y mercados, son vitales para la agricultura familiar y los productores rurales.

A nivel nacional, las estimaciones oficiales muestran que solo el 19% de estas vías terciarias están en buen estado, mientras que el 41% se encuentra en estado regular y un preocupante 40% en mal estado. Aunque no existen datos estadísticos desagregados específicamente para el Cesar en fuentes abiertas recientes, esta tendencia nacional se replica en las condiciones observadas en las zonas rurales del departamento, donde muchos corredores productivos permanecen sin pavimentar o presentan deterioro estructural constante que impide el tránsito eficiente de vehículos de carga y transporte de productos.
La mala infraestructura vial terciaria tiene efectos concretos y medibles sobre los productores agropecuarios los siguientes:
Costos logísticos más altos: La carencia de vías transitables durante los periodos de lluvia y sequía incrementa los costos de transporte de insumos y cosechas. Esto reduce los márgenes de ganancia de los pequeños agricultores, quienes a menudo dependen de intermediarios debido a la imposibilidad de llegar directamente a los mercados. Pérdidas post-cosecha
El tiempo de tránsito prolongado por caminos en mal estado deteriora productos perecederos (frutas, hortalizas, tubérculos), lo que se traduce en pérdidas económicas y menor valor comercial. La logística deficiente limita también el acceso a servicios de cadena de frío y mercados de mayor valor agregado. Limitaciones para la tecnificación
La falta de infraestructura no solo afecta la comercialización, sino también el acceso a servicios técnicos, insumos y asistencia técnica especializada. Los productores encuentran barreras para integrar tecnología, innovar en sus procesos y competir con productores de otras regiones con mejores conexiones viales.
Bajo acceso a servicios básicos y educativos
Más allá de lo económico, estas condiciones viales dificultan el acceso de comunidades rurales a servicios de educación, salud y actividades sociales, reduciendo la calidad de vida y aumentando la brecha entre zonas urbanas y rurales.
En cuanto a las causas estructurales de la mala infraestructura, tenemos que el problema no es únicamente la falta de pavimentación. Entre las principales causas de la mala condición de la malla vial terciaria destacan:
Insuficiente inversión y mantenimiento: El presupuesto destinado a conservación de vías terciarias es tradicionalmente bajo comparado con su extensión y necesidades reales. Administración fragmentada: Una red que depende mayoritariamente de los municipios (71% del total de la red terciaria nacional) enfrenta dificultades de gestión técnica y financiamiento adecuado. Condiciones geográficas y climáticas: Zonas con alta pluviosidad o terrenos inestables demandan soluciones técnicas costosas que a menudo no se priorizan. Planificación deficiente: La falta de articulación entre proyectos de infraestructura y políticas públicas de desarrollo rural limita estrategias coherentes de conectividad y mejora productiva.
La infraestructura vial terciaria en el Cesar no puede seguir siendo la “hermana ignorada” de los grandes proyectos carreteros. Detrás de cada kilómetro deteriorado hay vidas campesinas afectadas, costos extra, productos que no llegan a los mercados y comunidades sin acceso equitativo a servicios básicos. Así como la infraestructura nacional (vías secundarias y primarias) recibe atención y recursos, es urgente repensar e invertir en la red terciaria como un eje estratégico del desarrollo agropecuario y rural.
La modernización de esta red no debe verse como gasto, sino como inversión social y productiva: intervenir y mantener las vías terciarias garantiza mejores condiciones para la agricultura, reduce la pobreza rural y mejora la competitividad del Cesar en los mercados regionales, nacionales e internacionales.
Por: José Luís Sierra Mendoza
Administrador de Empresas / Doctorado en Administración / Magister en Gerencia de Proyectos / Especialista en Administración Pública, en Gestión Ambiental y en Gestión de Proyectos, en Contratación Estatal / Docente universitario.

