Respeto por las instituciones e instituciones respetables
“Las instituciones son decisivas para el desarrollo, pero cada una de las funciones que cumplen tiene una multitud de opciones en cuanto a su forma específica. ¿Qué tipo de sistema jurídico debe adoptar un país: anglosajón, romano o una combinación de ambos? ¿Cuál es el punto de equilibrio entre competencia y regulación para superar algunas de las fallas corrientes de mercado? ¿Cuál es el tamaño apropiado del sector público? ¿Cuánta discreción y cuánta flexibilidad debe haber en los mecanismos de conducción de las políticas fiscal, monetaria y cambiaria?”
Dani Rodrik y Arvind Subramanian
La primacía de las instituciones
Revista Finanzas & Desarrollo, junio de 2003
En la asignatura de macroeconomía y política económica, cursada ente el 2020 en el marco de la maestría Economía Aplicada con la universidad EAFIT, estudiamos que “las instituciones establecen conductas de comportamiento a los agentes económicos regulando la producción, la distribución y el consumo, influyendo en el grado de eficiencia de la economía en su conjunto.” Pero, ¿qué se entiende por institución? “Una institución se define como un conjunto de reglas diseñadas por los humanos que gobiernan y determinan las iteraciones entre estos, ayudándolos a formar expectativas de lo que las otras personas harán.”
En concreto, hablar de instituciones es hablar de una organización pública o privada creada para el desarrollo de cualquier actividad económica, política o social. Las instituciones están compuestas de individuos, guiados por una cultura, así como reglas y funciones para el logro de objetivos, y pueden ser formales (de jure) e informales (de facto). Una entidad pública, una empresa o la familia son ejemplos de instituciones formales, y una comunidad no organizada o una banda delincuencial son ejemplo de instituciones informales. Ambos tipos de instituciones tienen las mismas posibilidades de restringir el comportamiento de los agentes económicos, políticos y sociales.

Por tanto, en el complejo entramado de la sociedad, las instituciones juegan un papel fundamental en el crecimiento económico y la conformación de un tejido político y social sólido y equitativo, por lo que debemos respetarlas, ya sean gubernamentales, empresariales y no gubernamentales, con el propósito de salvaguardar su desempeño en la construcción de valor público según su rol económico, político o social.
El ritmo acelerado de la disrupción tecnológica ha incidido, tal como explica Yuval Noaḥ Harari en su libro 21 lecciones para el siglo XXI, en el cambio ostensibles en los contextos económicos, políticos y sociales, que implican una evolución de las instituciones a fin de que puedan avanzar acorde con estos y dar respuestas a las exigencias de los agentes. Por ende, cada arreglo debe estar mejor definido y desarrollar funciones más especializadas, lo que hace que las instituciones tradicionales ya no sean óptimas. En última instancia, las sociedades buscan elegir aquel tipo de instituciones que sean lo más eficientes posibles.
Daron Acemoglu y James Robinson, autores del libro Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza, sostienen con claridad que el éxito o fracaso de las naciones depende de sus instituciones. Los países con instituciones inclusivas permiten la participación de todos en el desarrollo económico y político, generando crecimiento sostenible. En cambio, aquellos con instituciones extractivas perpetúan la desigualdad y el estancamiento.
En una de las clases el docente nos compartió las siguientes definiciones: Las instituciones inclusivas son aquellas que promueven y garantizan la participación de la mayor parte de la sociedad en las actividades económicas, garantizando los derechos de la propiedad, el cumplimiento de la Ley, la iniciativa privada y el funcionamiento de los mercados. Envían los “incentivos” correctos para el funcionamiento de los mercados. Las instituciones extractivas con aquellas que se constituyen con el fin de que aquellos que poseen el control político lo usen con el fin de extraer o apropiarse de recursos del resto de la sociedad. Esto implica la violación de la propiedad privada, el no cumplimiento de la Ley y la obstrucción al buen funcionamiento de los mercados.
Respecto a nuestro país, Daron Acemoglu y James Robinson precisan en su libro: “Colombia no es un caso de Estado fracasado a punto de hundirse. Sin embargo, es un Estado sin centralización suficiente y con una autoridad lejos de ser completa sobre su territorio. Aunque el Estado pueda proporcionar seguridad y servicios en grandes áreas urbanas como Bogotá o Barranquilla, existen partes significativas del país en la que las que proporciona pocos servicios públicos y prácticamente ninguna ley y orden. En su lugar, existen grupos y personas alternativos, como Mancuso, que controlan la política y los recursos. En algunas partes del país, las instituciones económicas funcionan bastante bien, y hay niveles elevados de capital humano y habilidad emprendedora; no obstante, en otras partes, las instituciones son muy extractivas, y ni siquiera proporcionan un mínimo nivel de autoridad estatal.”
Esta realidad bicentenaria del país tuvo un ligero paliativo en el segundo quinquenio de este milenio . No obstante, los avances logrados se perdieron y hoy se hace más ineficaz la autoridad estatal y se ha perdido, en cierta forma, el respeto por las instituciones, condenando a Colombia a un círculo vicioso, al que hacen alusión los autores del libro Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, quienes precisan: “Podría ser difícil comprender cómo se puede mantener una situación así durante décadas, e incluso siglos. Sin embargo, de hecho, la situación tiene una lógica propia, un tipo de círculo vicioso. La violencia y la falta de instituciones estatales centralizadas de este tipo inician una relación simbiótica con políticos que dirigen las partes funcionales de la sociedad. Esta relación simbiótica surge porque los políticos nacionales explotan la falta de ley de las zonas periféricas del país, mientras que el gobierno deja libertad a los grupos paramilitares.”
Con tristeza vemos como se evapora la institucionalidad ante la falta de respeto por las instituciones, sometiéndola a la gobernanza de personas sin las competencias requeridas. Para nadie es un secreto que el buen funcionamiento de toda institución depende, no solo de la claridad de las normas que la rigen y los recursos con que cuenta para desarrollar su labor, sino especialmente de la preparación y el compromiso de las personas vinculadas a esta. Por ello, te invito a despertar, para que nos volvamos consciente de que un alto desempeño organizacional obedece a la vinculación de un talento humano capacitado y comprometido alineados con la estrategia organizacional. Inspírate con mi libro Despierta ESE ALGO. La realización personal como estrategia para el éxito organizacional (Avión de papel editorial, Bogotá D.C., diciembre de 2025)
El frances Jean Omer Marie Gabriel Monnet, político, hombre de negocios y banquero,cofundador de la Unión Europea y gestor del El Plan Monnet (1946-1950), diseñado con el propósito de la modernización y equipamiento para la reconstrucción económica de Francia, quien destaca la interdependencia entre las personas y las instituciones, expresó alguna vez: “Si bien los líderes y individuos son pasajeros, nada se puede hacer sin las personas, pero nada subsiste sin instituciones.» Como se puede inferir, la perdurabilidad y el éxito de cualquier proyecto o sociedad dependen de estructuras sólidas y reglas claras que trasciendan a sus fundadores.
Este legado de Monnet, respecto a considerar que “los hombres pasan, pero las instituciones quedan”, nos persuade a que aprendamos a respetar a las instituciones, por lo que exhorto a los lectores, con el propósito fundamental de elevevar el nivel de desarrollo económico y social de nuestras regiones y del pais, a proteger, además de las instituciones económicas y todas las demás, las siguientes instiuciones respetables:
Instituciones educativas: Son cruciales porque forman personas integralmente, transmitiendo conocimientos, valores y cultura, con el propósito de desarrollar habilidades sociales, emocionales y cognitivas necesarias para la vida, el trabajo y la ciudadanía activa, claves para el progreso individual y social y el fomento de la innovación. Bien decía Joshep Schumpeter: “El desarrollo de los pueblos depende de las innovaciones.Con ellas, detrás de la inventiva humana, en el ingenio creador y transformador de cada hombre, está el progresos de los pueblos, porque el recurso más valioso es el hombre, y en particular el hombre preparado.” (Negrita propia).
Instituciones de la salud: Se deben salvaguardar porque garantizan el acceso a atención médica de calidad, promueven la salud pública mediante prevención y control de enfermedades, aseguran la respuesta a emergencias, y contribuyen a la estabilidad social y económica al mejorar la calidad de vida de la población a través de diagnósticos, tratamientos, investigación y formación de personal sanitario.
Instituciones constructivas: Por todos es conocidos que construcción es un motor de desarrollo para los pueblos, toda vez que desarrollan la infraestructura (hospitales, escuelas, carreteras) que eleva la calidad de vida y moderniza las ciudades, impulsan la economía al generar empleo y el comercio. y forman la identidad social al establecer normas y organizar la vida en comunidad, mejorando desde el aprendizaje estudiantil hasta la seguridad y el bienestar general. Sin lugar a dudas, si todos los constructores ejecutasen sus proyectos pensando que la obra que realizan va a ser utilizadas por sus seres queridos, jamás se caería un puente ni se dañaría las carreteras fácilmente, los servicios públicos tendrían acometidas optimas y las viviendas fueran más cómodas.
Instituciones judiciales: Lograr que se aplique la ley de forma imparcial para resolver conflictos, garantizando la convivencia pacífica, protegiendo los derechos fundamentales, asegurando la rendición de cuentas y promoviendo la estabilidad económica y social generan plena confianza en el Estado de Derecho, siendo pilares para una sociedad justa, democrática y desarrollada. La serie Shooter (El Tirador) presenta un escenario de las instituciones de justicia permeado por las mafias y dispuesto a favor de una élite de poder. Es menester fortalecer esta institución con personas probas para minimizar dicho escenario.
Instituciones de seguridad: Son decisivas porque protegen la vida, la integridad y los derechos humanos, manteniendo el orden público y la paz social, lo que permite el libre disfrute de libertades, fomenta la convivencia pacífica, atrae inversión, impulsa el desarrollo económico y fortalece el Estado de derecho, siendo un pilar para la estabilidad y el bienestar de cualquier nación. Garantizan que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos sin interferencias, combatiendo la delincuencia y la impunidad, y creando un entorno de confianza y estabilidad para todos.
Instituciones gubernamentales: Una efectiva gobernanza establece el orden, la dirección y la legitimidad de un Estado, proporcionando los cimientos para el desarrollo social y económico al garantizar derechos, regular la convivencia y prestar servicios esenciales como salud, educación y seguridad, creando así un marco para la estabilidad, la transparencia y el bienestar ciudadano a través de la administración eficiente de recursos y políticas públicas.
Tengamos presentes lo que Acemoglu y Robinson destacan en su libro: “Las instituciones tienden a reproducir su tipo y con el tiempo pueden generar círculos virtuosos o viciosos. Un círculo virtuoso, se genera en países donde existen instituciones inclusivas, en los que la innovación y el crecimiento económico fortalecen la democracia y la igualdad. En cambio, los círculos viciosos se generan en países donde existen instituciones extractivas, en los que las élites mantienen su control y perpetúan la pobreza y desigualdad.” Pensar de acuerdo con las apariencias es fácil; pensar la verdad sin importar las apariencias es muy laborioso. No obstante, no podemos ser expectantes y conformistas, toda vez que la crítica generalmente conduce a conflicto más que a soluciones. En consecuencia, debemos ser propositivos y asumir una actitud positiva con un liderazgo efectivo.
Te invito a despertar, a Despertar ESE ALGO, para que te conviertas en amo de tu propia vida y, de esta manera, ser capaz de hacer transformaciones positivas. Si tú, yo y muchos lo hacemos, respetándonos a sí mismo, a los demás, a la naturaleza y a las instituciones, y dignificando nuestro trabajo sirviendo con amor en la institución que estamos vinculados, estaremos contribuyendo a construir una Colombia y un mundo mejor.
Por: Carlos Rafael Melo Freyle

