Murió a sus 86 años el compositor Emiro Zuleta Calderón

La música vallenata perdió a uno de sus compositores más sensibles y reservados con la muerte de Emiro Zuleta Calderón, ocurrida en Bogotá a los 86 años de edad. Su partida deja un vacío en la historia del folclor colombiano, al tratarse de un autor que, desde la discreción, contribuyó de manera decisiva a la evolución lírica del género.
Nacido el 18 de septiembre de 1940 en La Paz, Cesar, Zuleta Calderón encontró en su tierra natal la materia prima de su creación artística. Ese vínculo se expresó con especial fuerza en el paseo ‘La Paz es mi pueblo’, una de sus composiciones más representativas, en la que retrató con lenguaje emotivo la vida cotidiana, el paisaje y la identidad de su municipio, convirtiendo la canción en símbolo cultural para la comunidad paceña.
Aunque nunca buscó protagonismo ni exposición mediática, su obra alcanzó una notable proyección en los años setenta, cuando el conjunto de Los Hermanos López, junto a la voz de Jorge Oñate, grabó varias de sus canciones. En 1971, cuatro temas de su autoría hicieron parte del álbum Lo último en vallenato, hecho que marcó el inicio de una relación artística fundamental para la difusión de su repertorio y para la consolidación de Oñate como intérprete clave del vallenato moderno.
NOSTALGIA Y REFLEXIÓN
A lo largo de esa década, Zuleta Calderón enriqueció el cancionero vallenato con piezas como Barranquillera, Igual que aquella noche, Remembranzas, Adiós amor, Corazón vallenato y Razón y olvido, entre otras. Sus composiciones se caracterizaron por una narrativa íntima, cargada de nostalgia y reflexión, que aportó nuevas dimensiones poéticas a un género en pleno proceso de transformación.
Aunque residió durante largos periodos en Barranquilla y posteriormente en Bogotá, donde ejerció como contador público, mantuvo un lazo permanente con el Caribe y con las raíces musicales que lo formaron. Su cercanía con juglares como Leandro Díaz evidenció su pertenencia al núcleo más tradicional del vallenato, aun cuando su obra dialogó con expresiones más contemporáneas.
Investigadores y periodistas han destacado la relevancia de su legado. Para estudiosos del folclor, Emiro Zuleta Calderón representa una figura clave en el tránsito del vallenato costumbrista hacia una lírica más elaborada y emocional, capaz de convertir la experiencia personal en memoria colectiva.

