Lo que habita en lo cotidiano

Levantarse de la cama con energía o apenas levantarse y afrontar el día.
Aromas que dibujan rostros; rostros que lo dicen todo.
Confiar en lo que viene; ir por lo que se merece.
Insistir en lo que escapa; escapar pese a la insistencia.
Ojos que hablan; lejanía o cercanía que se palpa.
Lo que permanece y poco se agradece.
Pies que sostienen sin quejas ni dolor.
Manos que aprietan con firmeza.
Hormonas en orden, cortisol adormilado; buen humor de los compañeros de trabajo.
Despertar en la soledad elegida o con el abrazo de los seres amados.
Tropezarse con voces agudas, consentidas, caprichosas, o con el silencio tan anhelado.
Todo está ahí y a veces no lo vemos.
Brisa que seca el cabello húmedo.
Sonrisa de un desconocido; guiño entre amigos.
Mensaje de WhatsApp respondido sin dudar.
Cobija que cubre del frío; ventana abierta que espanta el calor.
Temperatura caribeña, lista para la ropa recién lavada; nieve y desierto conviviendo.
Mangos que caen y se comen sin pagar en ciudades arboladas; capitales que acogen a foráneos.
Lo cotidiano que a menudo pasa desapercibido.
Encuentro deseado; vestido colgado.
Ausencias que duelen; presencias que sanan.
Hablar y ser entendido; entender y no juzgar.
Ser visto en la multitud.
Líneas que, sin ser letras, cuentan historias.
Marcharse teniendo quien espere.
Vidas que dan vida.
Conductor prudente; transeúnte atento.
Vecinos que cuidan; adultos que protegen; padres desvelados esperando el regreso seguro de sus hijos.
Líder que motiva; ambiente sereno.
Música que deleita; acordeón que llora; guitarra que consuela.
Sirena que impone su belleza sobre el río; plaza donde el sol se posa.
Lámparas nocturnas encendidas; limpieza donde se transita.
Propuestas recibidas; olvidos intencionales; recuerdos persistentes.
Mantenerse de pie, aunque todo esté cayendo.
Lo presente que no siempre tenemos presente.
En esto hilaba mientras leía ‘Hábitos Atómicos’, de James Clear, y pensaba en la grandeza de lo cotidiano, en la inmensidad de lo pequeño.
El autor explica:
Y agrega:
“El ambiente en el que te desarrollas determina lo que tú esperas que sea ‘normal’. Rodéate de personas que tengan los hábitos que tú quieres adquirir. Es muy probable que alcances los mismos hábitos junto con esas personas”.
Por Herlency Gutiérrez.
Periodista, dos veces ganadora del Premio del CPB, del Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa y reconocida por el jurado de los Premios Simón Bolívar.

