Ahora quién sigue
¡Qué vaina! se separaron
Juancho y Silvestre
 

Qué alboroto  se ha armado con la separación del ‘travieso’ Silvestre Dangond y Juan Mario De la Espriella.  Según el joven acordeonero, “era algo que se estaba gestando desde hace rato en la mente de Silvestre, que se rumoraba”. También se murmuraba  a sus espaldas dentro de la misma agrupación que él se iba, y hasta cerca a sus oídos; hasta que Juancho acosado por los rumores no pudo más y llamó a su amigo y compadre para aclarar el chisme. Quería agarrar el toro por los cuernos; pero  el toro lo esperó de frente y le metió tremenda estocada en el corazón. 

Ante una respuesta como esa; De la Espriella entendió que su colega lo culpaba de ser el  principal responsable  por el  mal momento que atraviesa la agrupación musical; qué más podía hacer; sino retirarse dignamente de la forma que lo hizo. 

 Sin embargo, una separación como esta-que cayó como un balde de agua helada en los seguidores de los muchachos- no es algo nuevo,  ha sido muy común en las agrupaciones vallenatas,  desde que el cantante comenzó a ser más importante que el acordeonero. Desde que el dueño de la agrupación es la voz líder del conjunto y  desde que los grandes del acordeón  le fueron cediendo su espacio a las jóvenes promesas que emergían cantando bonito y apoderándose  de forma total, de los fanáticos. Tanto así,  que a la hora de marcharse el acordeonero,  ellos se quedan con más del 80 por ciento de ese patrimonio. 

Cosas como esas nunca le ocurrieron  al ‘Negro’ Alejo Durán. El jamás tuvo ese problema; era ‘yo con yo’, cantaba, tocaba y además componía; por eso nadie lo despidió, ni lo hizo sentirse menos que el Universo. Tampoco le ha pasado a Alfredo Gutiérrez desde que montó su propio grupo, ni le sucedió a muchos otros grandes del folclor, que desistieron de  hermanarse con alguien. 

Igualmente aclaro, que la figura del cantante no ha sido perjudicial  para el folclor vallenato; por el contrario,  esa innovación fue algo que proyectó mucho nuestra música y nuestras agrupaciones a nivel internacional. Lo malo fue que los verdaderos  reyes, los que tocan bonito, donde radica la verdadera  esencia del vallenato, se dejaron desplazar de su razón de ser. 

Regresando al tema de las famosas separaciones; como es normal toda separación causa traumatismo y tristeza en el alma de los conyugues. En casos como estos, en el alma de los compañeros  de parrandas,  de alegrías, de risas  y hasta de infortunios; peor aún cuando el acordeonero -como ahora- sabe o sospecha que es para irse con otro colega. Pese a que Silvestre lo negó en la rueda de prensa, pienso que por estar las  aguas tan revueltas, Rolando Ochoa tendrá que esperar otro poquito más. 

 En la historia del vallenato se han presentado situaciones similares que han causado consternación, entre sus seguidores, empezando por aquella separación de Diomedes con el Gran ‘Colacho’ Mendoza. Recuerdo que una vez hablando sobre el tema, escuché a ‘Colacho’ decir donde Ricardo Gutiérrez, que ya él “no estaba pa’ eso” y por eso no volvió a viajar más con Diomedes.  

Se refería a los ‘toques’ que hacía, alternando con  Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, que era invitado por el Cacique a las presentaciones, y con quien Diomedes venía ‘coqueteando’ –musicalmente- desde hacía rato. La dignidad hizo que ‘Colacho’ agarrara sus acordeones y se marchara  para  dejarle  el espacio libre al ‘Cochita’, que al final como era de esperarse, terminó remplazándolo; pero diez años después, fue abandonado por El Cacique cuando  “Volvió la Locura” con Juancho Rois. 

Tampoco podemos olvidar, la separación de ‘Los Diablitos’, Omar Geles y Miguel Morales. Tras esa separación ‘La Diablera’ no se quería conformar, ya que era una buena agrupación y muy exitosa por cierto. Pero Migue -dicho por él mismo-  se cansó que “Omar le diera por la cabeza”. 

Quién no recuerda las separaciones de los Hermanos Zuleta. Cosa que ha calado hondo entre los folcloristas  han sido esos famosos rompimientos, donde no han faltado los compadres que lleven y traen razones; pero al final el que siempre ha tomado la decisión del adiós y  el regreso ha sido Poncho. 

Y  retomando a Diomedes y los tantos  adioses  a sus  acordeoneros, algo que les partió el corazón a los verdaderos folcloristas de antaño, fue la vez que Diomedes -precisamente para irse con ‘Colacho’- le dijo chao a ‘Juancho’ Rois. Era otro ‘Juancho’, eran otros tiempos, pero fue algo similar a lo de ahora. Nadie quería conformarse de ver a Diomedes lejos de Rois, pero los amagos de estar allá y acá, hicieron que ‘Juancho’ Rois -que de orgullo si estaba lleno-, decidiera dejarle el camino libre y despejado a un señor Maestro. 

Muchos de esas parejas musicales y algunas otras que no mencioné;  se separaron en medio del más grande alboroto y del resentimiento de su fanaticada;  luego con el tiempo, algunos se unieron nuevamente. Irónicamente  para sus seguidores, la última vez a Juancho Rois y Diomedes los separó la muerte; dándole la oportunidad a  un joven que emergía con todo su talento  desde las entrañas de la Gota Fría. Era Iván Zuleta. 

En medio del desconsuelo algunos de esos buenos fanáticos decían, que afortunadamente Juancho y Diomedes tuvieron su última oportunidad de estar nuevamente juntos para  llenarlos  otra vez de  alegría. Fanáticos como esos son capaces de regalar hasta un instante de sus vidas, por tener la  dicha de ver una nueva unión de sus ídolos; como aquel sanjuanero de Roberto Calderón, el mismo que dijo en su canto: “Yo tranquilo moriría, si se unen Juancho y Diomedes”.   

Esperemos entonces. El mundo da muchas vueltas y tal vez  sea mañana, que éste par vuelva a tropezarse en el camino para desempolvar la historia. Así sea Juancho, después que Silvestre se canse de recorrer ‘Los Sabanales’. 

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